EH Bildu valora la excarcelación de Aitzol Gogorza y pide aplicar el mismo criterio a los demás presos enfermos


2019-04-02

EH Bildu valora la excarcelación del preso de Errenteria Aitzol Gogorza, que en adelante, en atención a su grave estado de salud, seguirá cumpliendo condena en casa después de que así lo haya dictaminado el juez de vigilancia penitenciaria a propuesta de la junta de tratamiento del centro penitenciario de Basauri. En opinión de Julen Arzuaga, esta decisión constituye “una salida digna y razonable para las y los presos que padecen graves enfermedades, ya que hace posible que reciban el tratamiento médico que necesitan”.

El parlamentario de EH Bildu aboga por extender ese mismo criterio a las demás personas encarceladas que, como Gogorza, están gravemente enfermas, y así se lo reclama a Instituciones Penitenciarias. Arzuaga recuerda además que el propio Parlamento se ha posicionado en ese mismo sentido en varias ocasiones y que el consenso entre los partidos es prácticamente total, con la única excepción del PP. Así, la Cámara de Gasteiz debatió en octubre de 2015 la situación concreta de Aitzol Gogorza y manifestó al respecto que “las administraciones públicas deben garantizar a todas las personas, incluidas las personas presas, los derechos humanos que les corresponden”. Asimismo, defendió que “la política penitenciaria debe establecer soluciones humanitarias para las personas presas enfermas y su excarcelación para los casos graves o incurables”, como es el caso del vecino de Errenteria.

Aquella declaración parlamentaria ha sido seguida por otras similares. Esta misma legislatura, en julio de 2017, la Cámara apeló a “razones humanitarias y de dignidad personal” para solicitar a las autoridades competentes “que los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables puedan ser clasificados en tercer grado y ser excarcelados”, así como que velen “por el respeto al derecho a la vida, integridad y salud de toda la población reclusa, considerando que los poderes públicos deben manifestar una especial sensibilidad en la aplicación de los principios que deben regir la política penitenciaria”.