Queremos recordar la vida fecunda y generosa del lehendakari Carlos Garaikoetxea. Como tantos otros vascos y vascas, desde el insoportable aliento de muerte del franquismo, asumió el reto de revitalizar Euskal Herria, fiel a sus convicciones. Y renovó una y otra vez ese compromiso, hasta agotar sus últimas fuerzas, siempre por el camino que consideró más adecuado. Lo impulsó el amor que sentía por Euskal Herria.
Así contribuyó también al espacio de encuentro soberanista e independentista que representa EH Bildu. Cuando comenzaron a fraguarse acuerdos y alianzas entre distintas fuerzas, su apoyo fue determinante. Hoy se cumplirán 15 años desde que Bildu superó la amenaza de la ilegalización e inició su andadura desde el Arenal de Bilbao y la Plaza del Ayuntamiento de Iruñea. Garaikoetxea no merece sino gratitud por mirar hacia adelante en la fase política histórica entonces abierta. Por su trabajo en favor de la libertad, del entendimiento entre abertzales y de la paz.
El lehendakari Garaikoetxea es una figura política de primer orden en la historia de Euskal Herria. Dentro de pocos meses se cumplirán 90 años desde que el primer lehendakari, José Antonio Agirre, juró su cargo junto al Árbol de Gernika, bajo la amenaza del fascismo que poco después arrasaría Gernika. Garaikoetxea ha sido un fiel heredero de Agirre, pues ambos representan el esfuerzo sincero por sumar fuerzas en favor de la libertad de Euskal Herria. Betiko argia.