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Economia | 2026-03-13

El coste de la vida en Euskal Herria sigue creciendo de forma imparable, algo que resulta palpable en el precio de la vivienda, la cesta de la compra o la factura de la luz. Esta realidad afecta directamente a los bolsillos, al bienestar y, en definitiva, a la seguridad vital de una ciudadanía que ve cómo la vida está cada vez más cara mientras sus salarios o pensiones no aumentan de forma proporcional. En Euskal Herria, el coste de la vida es mayor que en el resto del Estado español debido a una realidad socioeconómica propia; sin embargo, las retribuciones que se perciben no están a la altura. En consecuencia, hacer frente al día a día resulta cada vez más difícil, y más aún de forma digna, con las garantías suficientes para construir un proyecto de futuro. Esta incertidumbre se ha visto aumentada en las últimas semanas por las repercusiones económicas de la guerra imperialista, que están impactando directamente en aspectos básicos como el precio de la gasolina.

Existe en nuestro país un consenso social mayoritario a favor de un aumento del salario mínimo interprofesional que adecue los sueldos a la realidad del territorio y garantice seguridad vital a quienes viven y trabajan aquí. En este sentido, EH Bildu reconoce el esfuerzo de la mayoría sindical de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa para lograr un salario mínimo propio que dignifique al país. Es necesario recordar la histórica Iniciativa Legislativa Popular que recabó 140.000 firmas y que PNV y PSE se negaron incluso a debatir en el Parlamento Vasco, así como el rechazo de la patronal Confebask a negociar en torno a una mesa un salario mínimo digno para los trabajadores vascos.

La izquierda soberanista lleva años trabajando en la misma dirección que la mayoría de la sociedad vasca a través de diferentes iniciativas. Ayer mismo se debatió una propuesta en el Parlamento de Nafarroa que fue registrada por EH Bildu y Geroa Bai. Además, la pasada semana se debatió otra moción propuesta por EH Bildu en el Parlamento Vasco que, desafortunadamente, recibió el voto en contra de PNV y PSE, junto a las derechas reaccionarias. Para EH Bildu es una prioridad que este país tenga las capacidades suficientes para garantizar mejoras en las condiciones de vida, algo que, además de una prioridad, es una cuestión de justicia y democracia. Querer decidir en Euskal Herria sobre los asuntos que atañen a las y los trabajadores es un ejercicio de soberanía al que no renunciaremos jamás. Aunque no contemos con todas las capacidades para ello, disponemos de herramientas que no nos deberíamos permitir el lujo de desaprovechar.

La movilización del 17 de marzo es necesaria para garantizar la seguridad vital de la ciudadanía mediante unos salarios y pensiones que se ajusten de una vez por todas al encarecimiento de la vida en nuestro país. Ante una realidad donde los precios no dejan de subir, EH Bildu considera urgente recuperar el poder adquisitivo de la ciudadanía y garantizar un reparto justo de la riqueza que no dependa del veto de la patronal ni de bloqueos institucionales, y que mucho menos esté supeditado a las decisiones que se tomen en Madrid. La huelga general del martes que viene es la reafirmación de que Euskal Herria debe decidir sobre sus propias condiciones laborales para asegurar un bienestar real y un modelo socioeconómico al servicio de la mayoría. Por ello, EH Bildu se suma a la lucha por unos salarios dignos, convencidos de que la movilización social es, como lo ha sido históricamente, clave para conquistar los derechos necesarios para hacer frente a la actual carestía de la vida.