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10 AÑOS MÁS CERCA DE LA ARABA QUE MERECES


| 2021-07-05 19:17:00

Han pasado 10 años desde que nació Bildu. 10 años ya. Tan solo 10 años. como cualquier parto largamente esperado, el de Bildu, vino acompañado de nervios, ilusión, esperanza y una conmovedora mezcla de emociones. Y nació Bildu en aquella noche inolvidable del Arenal bilbaíno. Y como cualquier bebe recién nacido abrió los ojos y empezó a estudiar el entorno. También aprendió a andar, al principio a gatear sobre cuatro patas. Sortu, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y Aralar eran nuestras cuatro patas. También aprendió a hablar, aprendimos una nueva lengua compartida, aprendimos a utilizar las herramientas que teníamos a nuestro alcance, instituciones, gobiernos, calles, medios de comunicación… a veces con mayor torpeza, la mayoría de las veces, con gran habilidad.

 

En 2017, hace 4 años, superada la infancia, como escribía Joxan Artze y cantaba Mikel Laboa, a EH Bildu le llegó la hora despegar. “Gogo eta gorputzaren zilbor hesteak” ebakitzeko ordua heldu zitzaion. Con el objetivo de abrirse a nuevos ámbitos y conocer nuevas experiencias, EH Bildu se convirtió en sujeto político. Construimos los centros de decisión, incorporamos portavocías y militancia propia y abrimos nuevas vías para desarrollar el proyecto político. Y con la madurez, EH Bildu empezó a conocer las relaciones con el resto abriendo vías de interlocución propias con el conjunto de agentes políticos, sociales y sindicales del territorio.

 

En estos 10 años, EH Bildu, surgida para ser un instrumento eficaz para contribuir en la construcción de una sociedad más justa y la creación de una República Vasca libre, nace, crece y se forma. Y, 10 años después, es una herramienta fiable y madura impregnada de capacidad y experiencia. EH Bildu hoy es un instrumento y un proyecto político maduro que da seguridad y tiene credibilidad. Y esto, en este momento concreto de la historia, es muy importante.
 

Porque los tiempos que nos ha tocado vivir son excepcionales. Vivimos tiempos de cambios profundos. Como bien explicó Antonio Gramsci hace 100 años: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. La promesa del bienestar a través de la globalización neoliberal ha fracasado estrepitosamente. Lo vimos en la crisis financiera del 2008, y lo hemos corroborado en la pandemia. El gran engaño sobre la capacidad de autorregulación del libre mercado ha quedado en evidencia. Y sus fervientes defensores en nuestro país, los dirigentes del PNV, también, han quedado en evidencia. Teníamos razón y el tiempo nos la ha dado, el modelo neoliberal no solo ha fracasado estrepitosamente, sino que ha llevado a la civilización a los límites de la supervivencia.

 

Cambio climático, invasión y explotación de los recursos naturales, privatización de los servicios esenciales, acumulación sin escrúpulos de poder y capital de unos pocos frente a la cada vez mayor precarización de las capas populares. Ya no hay dudas, no existen negacionistas, la civilización en su conjunto se enfrenta a una transformación global, y eso es bueno, es necesario, es inevitable, se debe construir un nuevo orden.

 

Este es el claroscuro descrito por Gramsci. En la construcción de ese nuevo orden, se libra una batalla global. Ya lo decía Rosa Luxemburgo y ahora lo reformulan pensadores como Slavoj Zizek o Naomi Klein: “Socialismo o barbarie”. Igualdad y justicia o barbarie. Esa es la batalla global que se esta disputando en este momento histórico, también en Araba.

 

El capitalismo se reinventa, el autoritarismo se auto postula como alternativa y los proyectos emancipadores de izquierda debemos estar a la altura de las circunstancias ofreciendo un proyecto colectivo con garantías. Que dé seguridad a la gente, que despierte la ilusión y fomente la adhesión a la construcción de una sociedad igualitaria, levantada sobre el principio de justicia social. Que recupere la relación de armonía con la naturaleza y el planeta. Teníamos razón cuando decíamos que el sistema neoliberal nos llevaba a la ruina. Tenemos razón cuando decimos que un nuevo orden solo se puede construir sobre una base de igualdad, justicia social y respeto al medioambiente. Pero con la razón no basta, hay que construir alternativa, hay que escuchar e implicar a la gente. Es posible. En Euskal Herria se dan las condiciones. Está en nuestras manos.

 

Por otro lado, este verano se han cumplido dos años de la formación de los gobiernos municipales y foral. Media legislatura. Entonces, cuando se estaban formando esos gobiernos, advertimos que la coalición entre PNV y PSE no tenía otro objetivo que alcanzar cotas de poder. Le llamamos coalición NI-NI (ni soberanista, ni de izquierda). Advertimos de que esta coalición llevaba el territorio al bloqueo. Que desactivaba las dos mayorías existentes que eran aceleradoras del cambio, la progresista y la soberanista. Ahora que se ha cumplido la mitad de la legislatura podemos decir que acertamos de lleno en esa reflexión. La coalición PNV-PSE ha llevado el territorio a la parálisis. No hay proyecto. No hay rumbo. La coalición NI-NI se dedica a la mera gestión (una gestión pobre carente de objetivos estratégicos).

 

Entonces, cuando hacíamos aquella reflexión, nadie podía prever lo que se avecinaba. Hoy aquella reflexión se ha convertido en tragedia. 7 meses después de la formación de los gobiernos estábamos en pleno confinamiento domiciliario y quedaba de manifiesto que los defensores acérrimos del "statu quo" habían llevado a la civilización al borde del abismo. El rey aparecía desnudo ante toda la sociedad.

 

Ahora que, de la mano de la vacunación, de la mano de la ciencia, se comienza a vislumbrar un rayo de luz en la oscuridad de la pandemia, creemos que es importante recordar lo ocurrido en este largo año.


En primer lugar, dos reconocimientos. El primero, para los y las alavesas que se han quedado en el camino durante la pandemia y para sus familiares y amigos. Nuestro abrazo más cálido para todos ellos y ellas. El segundo reconocimiento a la capacidad y el nivel de solidaridad y responsabilidad mostrado por la sociedad alavesa. Desde el primer minuto la actitud de la ciudadanía ha sido toda una demostración de responsabilidad.


Por otro lado, varias lecciones que nos ha dejado la pandemia. La primera, con la pandemia se hicieron visibles, de la noche a la mañana, miles de trabajadores y trabajadoras invisibles demostrando que son imprescindibles para sostener la vida. La segunda, con la pandemia se ha puesto de manifiesto la importancia de un sistema público poderoso: necesitamos sistemas fuertes de sanidad, educación, cuidados. Y la tercera, hemos visto la importancia de lo colectivo, lo que hace cada cual va en beneficio o en perjuicio de los demás. Las libertades personales y colectivas van entrelazadas de la mano. No olvidemos estas lecciones, son las bases de un futuro prometedor.


También ha llegado la hora de hacer balance sobre la actividad de las principales instituciones a lo largo de la pandemia. Esas que en nuestro herrialde gobierna el PNV. A lo largo de este año tenían tres tareas principales:

 

  1. Poner en marcha medidas sociales y sanitarias claras y coherentes para controlar y superar la pandemia.
  2. Establecer las medidas económicas necesarias para el rescate de los sectores más afectados.
  3. Realizar una reflexión estratégica sobre la reconstrucción postpandemia.


Hoy podemos decir que en estas tres tareas los Gobiernos no han dado la talla. Que han fallado en las tres.


Mientras, desde el principio, EH Bildu, consciente de la dimensión de la situación a la que nos enfrentábamos, tendió la mano para colaborar constructivamente en estos tres ámbitos. Hemos tenido como objetivo fomentar la colaboración, tanto desde el gobierno como en la oposición. Desde el convencimiento de que a las situaciones difíciles se les responde mejor desde la colaboración.


Y en esta tarea las instituciones cercanas han tenido que desempeñar un papel especial ante las preocupaciones de la ciudadanía. Los y las concejalas y alcaldesas de EH Bildu en las instituciones locales han realizado una ingente labor a lo largo del último año. Ingente labor y muchas horas de trabajo, noche y día, en el fomento de la colaboración para el cuidado y la protección dela ciudadanía. Ingente labor demostrando que existe una forma mejor de gestionar las instituciones públicas.

 

Se ha caído el mito de la buena gestión del PNV, se han visto superados por la situación, y eso, en un ejercicio de empatía, pudiera ser comprensible (al fin y al cabo, nos encontrábamos ante una situación desconocida). Pero lo que no es comprensible es que se hayan negado a contar con la colaboración, no solo de EH Bildu, sino del conjunto de la inteligencia colectiva del país para hacer frente a una situación sin precedentes. En su obsesión por no compartir el liderazgo del país con nadie, lo único que han conseguido es que quede en evidencia la incapacidad de su modelo de gestión.

 

Pero la incapacidad de un Gobierno no hace que desaparezcan los enormes retos que tenemos por delante. Al contrario, hace que se vayan acumulando y cada vez son más negras las nubes que anuncian tormenta en Araba: las crisis en sectores industriales clave (aeronáutica, automoción, industria del tubo), las dificultades del sector primario, el envejecimiento de la sociedad, la despoblación del entorno rural… son solo algunos ejemplos. Tenemos que readecuar, rápido, nuestro modelo socioeconómico a los nuevos tiempos. Es necesaria una reconversión que encare con decisión el reto climático y se adapte a las nuevas características de la sociedad actual. Hay que transitar de un modelo socioeconómico que lleva tiempo mostrando síntomas de agotamiento a uno nuevo adecuado a los grandes retos de siglo XXI. En esa transición esta en juego el bienestar de las próximas generaciones de alaveses y alavesas. Es inaplazable.

 

Y esa nueva Araba se debe construir, sin duda, sobre cimientos de igualdad, solidaridad y dignidad. Sobre los cimientos de igualdad, solidaridad y dignidad que están demostrando las luchas obreras de Tubacex, Aernnova, Mercedes y otras tantas empresas. Las luchas de las plantillas de las residencias, de la educación o la sanidad. Hosteleras, pensionistas, movimiento feminista y otros tantos movimientos populares en lucha.

 

La transformación marcada por una transición socioecológica deberá dirigir la agenda de los próximos años: despliegue planificado de las renovables, movilidad, industria, agricultura, el cuidado de las personas, un sistema público reforzado, igualdad de derechos la ciudadanía, nuevos modelos y costumbres de consumo, protección del patrimonio natural y cultural y una política fiscal justa que haga viable todo ello no son más que elementos de un ecosistema interrelacionado. Un ecosistema gravemente enfermo por años de políticas erróneas. Un ecosistema que necesita nuevas políticas y modelos para regenerarse.

 

Durante este último año hemos repetido muchas veces que la sociedad vasca se levantará tras el golpe provocado por la pandemia. Que tenemos capacidad e inteligencia colectiva de sobra para ello. Pero, con levantarse, es imprescindible cambiar de rumbo. El modelo de mercado libre global está definitivamente agotado. Hace tiempo que dijimos que este modelo nos llevaría a la ruina y, actualmente, es evidente que el propio planeta está haciendo equilibrios al borde del abismo.

 

Sin embargo, los Gobiernos del PNV ignoran esta realidad y continúan anclados a modelos del pasado. El último ejemplo, el debate suscitado en torno al despliegue de las energías renovables en Araba. Los proyectos que pretenden desarrollar diferentes empresas en busca de beneficios rápidos se están multiplicando cada día en el país. Sin previsión, sin planificación, cada mañana, para desayunar, un nuevo proyecto ¿realmente no han aprendido nada en este largo año? El mercado no se autorregula. El mercado lo devora todo en el círculo vicioso de los beneficios económicos. Las instituciones deben abordar su obligación, planificar en nombre del sentido común y en beneficio de la mayoría. Definir estrategias, tejer consensos y planificar, planificar y planificar.

 

Eso lo ha entendido perfectamente la ciudadanía que durante los últimos meses se ha movilizado en defensa del patrimonio natural de Araba y por una transición energética razonable. Personas que se han levantado contra parques eólicos y huertos fotovoltaicos sin control ni plan en Lautada, Mendialdea, Añana o Gorbeialdea. Realmente, parece mentira que en un tema tan fundamental, sensible e importante como la transición energética, las cosas se hayan hecho tan mal. Ni a propósito se pueden hacer las cosas así de mal.

 

Mientras tanto, EH Bildu ha desarrollado el plan para la transición energética "Araba Zero Carbono" y ha trasladado una propuesta concreta a todos los agentes políticos, sindicales y sociales alaveses. Propuesta para pactar un acuerdo por el futuro del territorio. Una invitación a acordar, en el plazo de un año, un recorrido para culminar la transición energética de Araba. A consensuar la estrategia, el plan, los objetivos y los mecanismos necesarios. Y, también, paralizar las autorizaciones de proyectos de producción energética de alta capacidad mientras no exista ese acuerdo mínimo para la descarbonización. Araba lo merece. Las nuevas generaciones, también.

 

Hay que cambiar de rumbo. Desde la colaboración y el conocimiento a nivel local y por el camino de la transformación igualitaria, es decir, desde la soberanía y desde la izquierda. Sólo desde la soberanía y la izquierda se puede desarrollar un modelo que garantice un futuro prometedor. Las bases y principios que deben guiar el cambio de rumbo son ya hegemónicos en la sociedad alavesa, la mayoría comparte valores igualitarios, feministas, ecologistas, favorables a la justicia social.

 

En estos tiempos en los que se están dando pasos en la repatriación de personas presas y huidas, pasos lentos, pero pasos al fin y al cabo, hay una frase de un poema de 1995 de Joseba Sarrionaindia que recoge bien esta idea. Poema que Ruper Ordorika posteriormente convirtió en canción. El poema es " Poesiaren gauza galdua " y dice así: " Ekin dezagun harik eta gure aberri eta sasoiaren tankerako hitzak aurkitu arte, munduarekin, mendearekin, jendearekin nahasteko modukoak ".

 

Busquemos esas palabras. Busquemoslas y pongamoslas en un proyecto alternativo eficaz que dé seguridad y confianza a la sociedad. Y concentremos el mayor número posible de sectores transformadores en torno a ese proyecto.


Ese es el reto que nos ponemos de cara a los próximos años. Construir una ola igualitaria y poner las capacidades de la sociedad en beneficio de la construcción de un futuro próspero. En eso es en lo que centraremos nuestros esfuerzos… Actualicamos la frase que utilizan las y los irlandeses: ha llegado nuestro día. Ha llegado el día de la gente corriente.