Hauspotuz

Euneiz o el blindaje del sistema universitario

| 2021-10-19 18:01:00

Cuando hace ya cuatro años, en noviembre de 2017, Alavés-Baskonia, Diputación Foral de Araba, Ayuntamiento de Gasteiz y las Universidades catalanas EUSES y ENTI presentaron a bombo y platillo el proyecto de Universidad privada EUNEIZ fuimos conscientes desde el primer minuto que nos enfrentábamos a un debate de dimensión estratégica.

 

Tras años de desavenencias entre diferentes instituciones, y también en el seno del PNV, en 2019 hubo “fumata blanca” y PNV y PSE-EE se alinearon a favor del proyecto. Ya no hay dudas, con mayoría absoluta en el parlamento, la nueva universidad privada EUNEIZ verá, más pronto que tarde, la luz e iniciará su andadura. Probablemente en septiembre de 2022.

 

La propuesta de creación de EUNEIZ viene a modificar sustancialmente el mapa universitario vasco. Hoy en día, el Sistema Universitario de la Comunidad Autónoma Vasca está compuesto por tres universidades: la Universidad Pública del País Vasco UPV/EHU, la Universidad de Deusto y Mondragón Unibertsitatea. Por formar parte del sistema las tres se incorporan al Consejo Vasco de Universidades y tienen acceso a subvenciones públicas. Para hacernos una idea el Plan Universitario Vasco 2019-2022 contemplaba una financiación para las tres universidades del sistema, a través de contratos-programa, de 200 millones de euros en cuatro años.

 

Con EUNEIZ, por primera vez en veinte años, se plantea la creación de una nueva universidad en la Comunidad Autónoma Vasca. Por primera vez se trata de una universidad con un claro ánimo de lucro. Una universidad de iniciativa empresarial y cuyo objetivo es lograr beneficios económicos. Ese elemento es, en nuestra opinión, un hecho fundamental que puede establecer un precedente muy peligroso para el conjunto del sistema.

 

Por lo que, ante esta situación, y siendo conscientes de que la mayoría absoluta de PNV y PSE-EE garantiza la habilitación de EUNEIZ, EH Bildu ha tratado de centrar el debate no tanto en el proyecto de la nueva universidad o en su oferta formativa, sino en las consecuencias que su incorporación puede tener a futuro sobre el sistema Universitario Vasco y, en especial, para la Universidad Pública del País Vasco UPV/EHU, al fin y al cabo, la que debe ser principal apuesta de las instituciones públicas y la garantía de acceso a formación universitaria para el conjunto de la ciudadanía de los territorios de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa.

 

Es por eso que las 4 enmiendas presentadas por EH Bildu al “Proyecto de Ley de reconocimiento de EUNEIZ como universidad privada de la CAPV” no van dirigidas a modificar ese proyecto de ley, sino a modificar la Ley del Sistema Universitario Vasco y, por tanto, a blindar a futuro el sistema de universitario y la financiación de la Universidad Pública de la amenaza de las universidades privadas con ánimo de lucro.

 

Básicamente son dos los objetivos que buscan las 4 enmiendas presentadas por EH Bildu. Que ni EUNEIZ, ni ninguna otra universidad privada con ánimo de lucro que pretenda implantarse en el futuro, se incorpore al Sistema Universitario de la Comunidad Autónoma Vasca y, por lo tanto, que universidades de estas características tengan absolutamente vetado el acceso a financiación pública.

 

Creemos que, en el fondo de este debate, que como apuntábamos al principio tendrá importantes derivadas en el futuro, existen dos principios fundamentales a defender sin fisuras.

 

Primero. El ámbito de la educación, en tanto derecho fundamental, no puede ser un ámbito para el beneficio empresarial y el ánimo de lucro. Y en todo caso proyectos que busquen esos fines no pueden ser, de ninguna manera, subvencionados y financiados mediante fondos público.

 

Segundo. El principal objetivo de las instituciones públicas debe ser blindar los recursos para un sistema público universal que garantice el acceso a la formación, también universitaria, del conjunto de la sociedad sin discriminaciones de ningún tipo.

 

El debate está abierto en el parlamento vasco y a nivel social. La aprobación de las enmiendas de EH Bildu garantizaría el blindaje del Sistema Universitario Vasco y cerraría la puerta a la financiación pública de proyectos empresariales que persiguen el beneficio económico, ahora y a futuro. ¿Permitirán PNV y PSE-EE dejar la puerta abierta a la financiación de estos proyectos? ¿Qué repercusión económica tendrá ello en la financiación del actual sistema universitario?

 

Estamos a tiempo de blindar el sistema universitario y la financiación de la universidad pública vasca. No desaprovechemos la ocasión.

 

Ibon San Saturnino

Ikoitz Arrese

 

Hoy es el futuro

| 2021-09-22 18:25:00

Como marca la tradición alavesa, el día de Olarizu ha puesto fin, de manera oficial, al periodo estival y comienza un nuevo curso político en el territorio. Un nuevo curso político marcado por la esperanza de superar definitivamente esta agotadora pandemia e iniciar una especie de “reinicio” social en el que vayamos recuperando la normalidad en nuestras relaciones y en el habitar la calle que tanto añoramos.

 

Seguramente, será también mayoritario el deseo de volver a la situación prepandemia en todos los demás ámbitos y, dentro de unos años, poder decir aquello de: ¿te acuerdas de la pandemia aquella que vivimos en el 2020?

 

Pero lo cierto es que, en este año y medio, además de la pandemia, han ocurrido, y se han acelerado, muchísimas cosas.  Por mucho que deseemos volver a febrero de 2020, a partir de ahora nada será igual. En nuestras manos está ser capaces de construir un futuro más justo, sostenible y próspero.

 

En este año y medio hemos visibilizado la importancia de los empleos invisibles que sustentan el día a día y la necesidad de dignificar las condiciones de vida de las personas que los desarrollan. Hemos visibilizado la baja calidad de los servicios de cuidado de las personas mayores como consecuencia de años de deriva privatizadora. Hemos sido conscientes de la importancia de los servicios públicos universales (sanidad, educación, cuidados…) y la imperiosa necesidad de defenderlos, reforzarlos y mejorar las condiciones laborales de sus profesionales. Hemos tomado consciencia de que lo personal es colectivo o, como proclamó el feminismo hace ya más de medio siglo, lo personal es político. Las actitudes personales afectan al bienestar colectivo.

 

Pero además en este año y medio se han acelerado procesos que cambiarán (que ya están cambiando) de raíz la realidad tal y como la hemos conocido. Procesos de transformación profundos que marcarán el rumbo de nuestro territorio y definirán el bienestar futuro de las próximas generaciones. A pesar de que el listado de retos a corto y medio plazo en Araba es extenso, en nuestra opinión, son tres los grandes retos a resolver con urgencia: la transformación del modelo productivo y de consumo, la transición energética en la lucha contra el cambio climático y la transición para la recuperación de un sistema social de cuidados de calidad.

 

En materia socioeconómica EH Bildu ha predicado durante años en solitario, al menos en el ámbito político, sobre los riesgos que acarreaba un tejido socioeconómico alavés soportado en unas pocas transnacionales altamente dependientes de los combustibles fósiles. Hoy parece existir, al menos discursivamente, un amplio consenso en esta materia. Debemos ser capaces de activar alternativas que adapten nuestro tejido industrial a las transformaciones de los sectores dependientes de los hidrocarburos como la automoción, la aeronáutica o la fabricación de tubos a la vez que impulsamos la diversificación del tejido productivo. El desarrollo y producción de baterías de segunda generación para movilidad, el reciclaje de materias primas críticas, el impulso a un polo biotecnológico alavés o el plan Ernaberri Aiaraldea son algunas de las propuestas de EH Bildu en esa dirección.

 

La proliferación de centros comerciales y el avance de la digitalización en los modelos de consumo, además de ser insostenible a medio plazo, está poniendo en serias dificultades al comercio local que necesita de un impulso decidido por parte de las instituciones públicas. Las consecuencias de la profunda transformación que está sufriendo el sector son visibles en los pueblos y barrios, que acumulan cada día más persianas cerradas. Debemos impulsar medidas urgentes que alivien las dificultades del sector e incentiven a la ciudadanía a apostar por el consumo en el comercio local si no queremos ver como desaparece la vitalidad en los barrios y calles.

 

El sector primario se enfrenta también a una profunda transformación. A la larga y conocida lucha del sector vitivinícola alavés por la diferenciación de la calidad de sus productos, se suma la necesaria transformación del modelo productivo para impulsar la economía circular y el consumo de productos de cercanía. Eso hace inaplazable la necesidad de un Plan Agroalimentario que reordene el uso de la tierra y los circuitos comerciales y nos acerque a modelos de soberanía alimentaria.

 

El semáforo del cambio climático tiene ya todas sus luces en rojo. Este verano ha dejado evidencias de la gravedad de la situación: Europa y Canadá alcanzando temperaturas máximas cercanas a los 50°C, aumento de la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, deshielo masivo en Groenlandia… Tras décadas de avisos de la comunidad científica, movimientos sociales y movilización juvenil a los que los Gobiernos de nuestras instituciones han hecho oídos sordos, el cambio climático es ya una realidad palpable. La transición energética, la transformación de los modelos de producción y consumo es urgente. Es inaplazable. Pero la dejadez de los partidos gobernantes durante la última década nos ha traído hasta aquí sin los deberes hechos. Sin un análisis riguroso de la situación, con objetivos insuficientes, sin estrategia y sin mecanismos para poder avanzar en la necesaria transformación. Y, por si fuera poco, con un clientelismo y una dependencia de las grandes empresas energéticas que paraliza cualquier movimiento coherente.

 

Y así, mientras Europa lanza fondos millonarios para desarrollar proyectos para avanzar en la transición energética y las grandes energéticas se lanzan en busca de esos fondos planteando nuevos proyectos en nuestro territorio sin orden ni control, la Diputación Foral de Araba inicia una primera reflexión sobre la Estrategia Klima Araba 2050 y el Gobierno Vasco inicia una primera ronda de aportaciones para definir el Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables. Pareciera que el único plan existente era la extracción de gas del subsuelo alavés y que ante la obligada renuncia no existe hoja de ruta ni capacidad de gestión. Llegan tarde y mal.

 

Es urgente poner en marcha la transición energética en nuestro territorio, pero es muchísimo más urgente tejer un consenso mínimo sobre cuál debe ser el camino a transitar. Un consenso que marque objetivos, estrategia y mecanismos y que garantice que el camino que emprendemos no tiene vuelta atrás. El plan Araba Zero Karbono es la aportación de EH Bildu en la búsqueda de ese suelo común.

 

En materia de cuidados, la irrupción de la pandemia ha hecho saltar por los aires todas las costuras de nuestro sistema de protección social, y en especial el ámbito de los cuidados a las personas mayores. Ha quedado en evidencia el deterioro grave de un modelo que en una época fue referencial y que tras 20 años de privatización progresiva hoy en día es insuficiente y de poca calidad, tanto para el bienestar de las personas usuarias y sus familiares como para garantizar unas condiciones laborales dignas a las plantillas.

 

El reto de facilitar una vida plena y digna al conjunto de la ciudadanía, a lo largo de todo su recorrido vital, en sociedades como la nuestra, cada vez más envejecidas, nos obliga a revertir la deriva del sistema y establecer un punto de inflexión que inicie el proceso de volver a dotar de calidad a nuestro sistema de protección social. En este sentido, EH Bildu también realizo su aportación al debate el pasado curso con el plan BiziON.

 

Podríamos también hablar de equilibrio territorial, del problema de despoblamiento del entorno rural, de reto demográfico, de la necesidad de impulsar políticas feministas, del reto de la diversidad en todos sus ámbitos, de la necesidad de promover el sector cultural o de la necesaria reforma fiscal para poder acometer las transformaciones necesarias.

 

Vivimos tiempos excepcionales. Vivimos tiempos de cambios profundos. Tiempos que requieren de altura de miras, visión estratégica y capacidad de dialogo y acuerdo. Esa es la perspectiva con la que acomete EH Bildu este nuevo curso político. Con la esperanza de que sea el año en el que comencemos a cimentar, entre todos y todas, los cambios profundos que se avecinan. Hay mucho en juego, de ello depende el bienestar y la calidad de vida de las futuras generaciones.

10 AÑOS MÁS CERCA DE LA ARABA QUE MERECES

| 2021-07-05 19:17:00

Han pasado 10 años desde que nació Bildu. 10 años ya. Tan solo 10 años. como cualquier parto largamente esperado, el de Bildu, vino acompañado de nervios, ilusión, esperanza y una conmovedora mezcla de emociones. Y nació Bildu en aquella noche inolvidable del Arenal bilbaíno. Y como cualquier bebe recién nacido abrió los ojos y empezó a estudiar el entorno. También aprendió a andar, al principio a gatear sobre cuatro patas. Sortu, Eusko Alkartasuna, Alternatiba y Aralar eran nuestras cuatro patas. También aprendió a hablar, aprendimos una nueva lengua compartida, aprendimos a utilizar las herramientas que teníamos a nuestro alcance, instituciones, gobiernos, calles, medios de comunicación… a veces con mayor torpeza, la mayoría de las veces, con gran habilidad.

 

En 2017, hace 4 años, superada la infancia, como escribía Joxan Artze y cantaba Mikel Laboa, a EH Bildu le llegó la hora despegar. “Gogo eta gorputzaren zilbor hesteak” ebakitzeko ordua heldu zitzaion. Con el objetivo de abrirse a nuevos ámbitos y conocer nuevas experiencias, EH Bildu se convirtió en sujeto político. Construimos los centros de decisión, incorporamos portavocías y militancia propia y abrimos nuevas vías para desarrollar el proyecto político. Y con la madurez, EH Bildu empezó a conocer las relaciones con el resto abriendo vías de interlocución propias con el conjunto de agentes políticos, sociales y sindicales del territorio.

 

En estos 10 años, EH Bildu, surgida para ser un instrumento eficaz para contribuir en la construcción de una sociedad más justa y la creación de una República Vasca libre, nace, crece y se forma. Y, 10 años después, es una herramienta fiable y madura impregnada de capacidad y experiencia. EH Bildu hoy es un instrumento y un proyecto político maduro que da seguridad y tiene credibilidad. Y esto, en este momento concreto de la historia, es muy importante.
 

Porque los tiempos que nos ha tocado vivir son excepcionales. Vivimos tiempos de cambios profundos. Como bien explicó Antonio Gramsci hace 100 años: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. La promesa del bienestar a través de la globalización neoliberal ha fracasado estrepitosamente. Lo vimos en la crisis financiera del 2008, y lo hemos corroborado en la pandemia. El gran engaño sobre la capacidad de autorregulación del libre mercado ha quedado en evidencia. Y sus fervientes defensores en nuestro país, los dirigentes del PNV, también, han quedado en evidencia. Teníamos razón y el tiempo nos la ha dado, el modelo neoliberal no solo ha fracasado estrepitosamente, sino que ha llevado a la civilización a los límites de la supervivencia.

 

Cambio climático, invasión y explotación de los recursos naturales, privatización de los servicios esenciales, acumulación sin escrúpulos de poder y capital de unos pocos frente a la cada vez mayor precarización de las capas populares. Ya no hay dudas, no existen negacionistas, la civilización en su conjunto se enfrenta a una transformación global, y eso es bueno, es necesario, es inevitable, se debe construir un nuevo orden.

 

Este es el claroscuro descrito por Gramsci. En la construcción de ese nuevo orden, se libra una batalla global. Ya lo decía Rosa Luxemburgo y ahora lo reformulan pensadores como Slavoj Zizek o Naomi Klein: “Socialismo o barbarie”. Igualdad y justicia o barbarie. Esa es la batalla global que se esta disputando en este momento histórico, también en Araba.

 

El capitalismo se reinventa, el autoritarismo se auto postula como alternativa y los proyectos emancipadores de izquierda debemos estar a la altura de las circunstancias ofreciendo un proyecto colectivo con garantías. Que dé seguridad a la gente, que despierte la ilusión y fomente la adhesión a la construcción de una sociedad igualitaria, levantada sobre el principio de justicia social. Que recupere la relación de armonía con la naturaleza y el planeta. Teníamos razón cuando decíamos que el sistema neoliberal nos llevaba a la ruina. Tenemos razón cuando decimos que un nuevo orden solo se puede construir sobre una base de igualdad, justicia social y respeto al medioambiente. Pero con la razón no basta, hay que construir alternativa, hay que escuchar e implicar a la gente. Es posible. En Euskal Herria se dan las condiciones. Está en nuestras manos.

 

Por otro lado, este verano se han cumplido dos años de la formación de los gobiernos municipales y foral. Media legislatura. Entonces, cuando se estaban formando esos gobiernos, advertimos que la coalición entre PNV y PSE no tenía otro objetivo que alcanzar cotas de poder. Le llamamos coalición NI-NI (ni soberanista, ni de izquierda). Advertimos de que esta coalición llevaba el territorio al bloqueo. Que desactivaba las dos mayorías existentes que eran aceleradoras del cambio, la progresista y la soberanista. Ahora que se ha cumplido la mitad de la legislatura podemos decir que acertamos de lleno en esa reflexión. La coalición PNV-PSE ha llevado el territorio a la parálisis. No hay proyecto. No hay rumbo. La coalición NI-NI se dedica a la mera gestión (una gestión pobre carente de objetivos estratégicos).

 

Entonces, cuando hacíamos aquella reflexión, nadie podía prever lo que se avecinaba. Hoy aquella reflexión se ha convertido en tragedia. 7 meses después de la formación de los gobiernos estábamos en pleno confinamiento domiciliario y quedaba de manifiesto que los defensores acérrimos del "statu quo" habían llevado a la civilización al borde del abismo. El rey aparecía desnudo ante toda la sociedad.

 

Ahora que, de la mano de la vacunación, de la mano de la ciencia, se comienza a vislumbrar un rayo de luz en la oscuridad de la pandemia, creemos que es importante recordar lo ocurrido en este largo año.


En primer lugar, dos reconocimientos. El primero, para los y las alavesas que se han quedado en el camino durante la pandemia y para sus familiares y amigos. Nuestro abrazo más cálido para todos ellos y ellas. El segundo reconocimiento a la capacidad y el nivel de solidaridad y responsabilidad mostrado por la sociedad alavesa. Desde el primer minuto la actitud de la ciudadanía ha sido toda una demostración de responsabilidad.


Por otro lado, varias lecciones que nos ha dejado la pandemia. La primera, con la pandemia se hicieron visibles, de la noche a la mañana, miles de trabajadores y trabajadoras invisibles demostrando que son imprescindibles para sostener la vida. La segunda, con la pandemia se ha puesto de manifiesto la importancia de un sistema público poderoso: necesitamos sistemas fuertes de sanidad, educación, cuidados. Y la tercera, hemos visto la importancia de lo colectivo, lo que hace cada cual va en beneficio o en perjuicio de los demás. Las libertades personales y colectivas van entrelazadas de la mano. No olvidemos estas lecciones, son las bases de un futuro prometedor.


También ha llegado la hora de hacer balance sobre la actividad de las principales instituciones a lo largo de la pandemia. Esas que en nuestro herrialde gobierna el PNV. A lo largo de este año tenían tres tareas principales:

 

  1. Poner en marcha medidas sociales y sanitarias claras y coherentes para controlar y superar la pandemia.
  2. Establecer las medidas económicas necesarias para el rescate de los sectores más afectados.
  3. Realizar una reflexión estratégica sobre la reconstrucción postpandemia.


Hoy podemos decir que en estas tres tareas los Gobiernos no han dado la talla. Que han fallado en las tres.


Mientras, desde el principio, EH Bildu, consciente de la dimensión de la situación a la que nos enfrentábamos, tendió la mano para colaborar constructivamente en estos tres ámbitos. Hemos tenido como objetivo fomentar la colaboración, tanto desde el gobierno como en la oposición. Desde el convencimiento de que a las situaciones difíciles se les responde mejor desde la colaboración.


Y en esta tarea las instituciones cercanas han tenido que desempeñar un papel especial ante las preocupaciones de la ciudadanía. Los y las concejalas y alcaldesas de EH Bildu en las instituciones locales han realizado una ingente labor a lo largo del último año. Ingente labor y muchas horas de trabajo, noche y día, en el fomento de la colaboración para el cuidado y la protección dela ciudadanía. Ingente labor demostrando que existe una forma mejor de gestionar las instituciones públicas.

 

Se ha caído el mito de la buena gestión del PNV, se han visto superados por la situación, y eso, en un ejercicio de empatía, pudiera ser comprensible (al fin y al cabo, nos encontrábamos ante una situación desconocida). Pero lo que no es comprensible es que se hayan negado a contar con la colaboración, no solo de EH Bildu, sino del conjunto de la inteligencia colectiva del país para hacer frente a una situación sin precedentes. En su obsesión por no compartir el liderazgo del país con nadie, lo único que han conseguido es que quede en evidencia la incapacidad de su modelo de gestión.

 

Pero la incapacidad de un Gobierno no hace que desaparezcan los enormes retos que tenemos por delante. Al contrario, hace que se vayan acumulando y cada vez son más negras las nubes que anuncian tormenta en Araba: las crisis en sectores industriales clave (aeronáutica, automoción, industria del tubo), las dificultades del sector primario, el envejecimiento de la sociedad, la despoblación del entorno rural… son solo algunos ejemplos. Tenemos que readecuar, rápido, nuestro modelo socioeconómico a los nuevos tiempos. Es necesaria una reconversión que encare con decisión el reto climático y se adapte a las nuevas características de la sociedad actual. Hay que transitar de un modelo socioeconómico que lleva tiempo mostrando síntomas de agotamiento a uno nuevo adecuado a los grandes retos de siglo XXI. En esa transición esta en juego el bienestar de las próximas generaciones de alaveses y alavesas. Es inaplazable.

 

Y esa nueva Araba se debe construir, sin duda, sobre cimientos de igualdad, solidaridad y dignidad. Sobre los cimientos de igualdad, solidaridad y dignidad que están demostrando las luchas obreras de Tubacex, Aernnova, Mercedes y otras tantas empresas. Las luchas de las plantillas de las residencias, de la educación o la sanidad. Hosteleras, pensionistas, movimiento feminista y otros tantos movimientos populares en lucha.

 

La transformación marcada por una transición socioecológica deberá dirigir la agenda de los próximos años: despliegue planificado de las renovables, movilidad, industria, agricultura, el cuidado de las personas, un sistema público reforzado, igualdad de derechos la ciudadanía, nuevos modelos y costumbres de consumo, protección del patrimonio natural y cultural y una política fiscal justa que haga viable todo ello no son más que elementos de un ecosistema interrelacionado. Un ecosistema gravemente enfermo por años de políticas erróneas. Un ecosistema que necesita nuevas políticas y modelos para regenerarse.

 

Durante este último año hemos repetido muchas veces que la sociedad vasca se levantará tras el golpe provocado por la pandemia. Que tenemos capacidad e inteligencia colectiva de sobra para ello. Pero, con levantarse, es imprescindible cambiar de rumbo. El modelo de mercado libre global está definitivamente agotado. Hace tiempo que dijimos que este modelo nos llevaría a la ruina y, actualmente, es evidente que el propio planeta está haciendo equilibrios al borde del abismo.

 

Sin embargo, los Gobiernos del PNV ignoran esta realidad y continúan anclados a modelos del pasado. El último ejemplo, el debate suscitado en torno al despliegue de las energías renovables en Araba. Los proyectos que pretenden desarrollar diferentes empresas en busca de beneficios rápidos se están multiplicando cada día en el país. Sin previsión, sin planificación, cada mañana, para desayunar, un nuevo proyecto ¿realmente no han aprendido nada en este largo año? El mercado no se autorregula. El mercado lo devora todo en el círculo vicioso de los beneficios económicos. Las instituciones deben abordar su obligación, planificar en nombre del sentido común y en beneficio de la mayoría. Definir estrategias, tejer consensos y planificar, planificar y planificar.

 

Eso lo ha entendido perfectamente la ciudadanía que durante los últimos meses se ha movilizado en defensa del patrimonio natural de Araba y por una transición energética razonable. Personas que se han levantado contra parques eólicos y huertos fotovoltaicos sin control ni plan en Lautada, Mendialdea, Añana o Gorbeialdea. Realmente, parece mentira que en un tema tan fundamental, sensible e importante como la transición energética, las cosas se hayan hecho tan mal. Ni a propósito se pueden hacer las cosas así de mal.

 

Mientras tanto, EH Bildu ha desarrollado el plan para la transición energética "Araba Zero Carbono" y ha trasladado una propuesta concreta a todos los agentes políticos, sindicales y sociales alaveses. Propuesta para pactar un acuerdo por el futuro del territorio. Una invitación a acordar, en el plazo de un año, un recorrido para culminar la transición energética de Araba. A consensuar la estrategia, el plan, los objetivos y los mecanismos necesarios. Y, también, paralizar las autorizaciones de proyectos de producción energética de alta capacidad mientras no exista ese acuerdo mínimo para la descarbonización. Araba lo merece. Las nuevas generaciones, también.

 

Hay que cambiar de rumbo. Desde la colaboración y el conocimiento a nivel local y por el camino de la transformación igualitaria, es decir, desde la soberanía y desde la izquierda. Sólo desde la soberanía y la izquierda se puede desarrollar un modelo que garantice un futuro prometedor. Las bases y principios que deben guiar el cambio de rumbo son ya hegemónicos en la sociedad alavesa, la mayoría comparte valores igualitarios, feministas, ecologistas, favorables a la justicia social.

 

En estos tiempos en los que se están dando pasos en la repatriación de personas presas y huidas, pasos lentos, pero pasos al fin y al cabo, hay una frase de un poema de 1995 de Joseba Sarrionaindia que recoge bien esta idea. Poema que Ruper Ordorika posteriormente convirtió en canción. El poema es " Poesiaren gauza galdua " y dice así: " Ekin dezagun harik eta gure aberri eta sasoiaren tankerako hitzak aurkitu arte, munduarekin, mendearekin, jendearekin nahasteko modukoak ".

 

Busquemos esas palabras. Busquemoslas y pongamoslas en un proyecto alternativo eficaz que dé seguridad y confianza a la sociedad. Y concentremos el mayor número posible de sectores transformadores en torno a ese proyecto.


Ese es el reto que nos ponemos de cara a los próximos años. Construir una ola igualitaria y poner las capacidades de la sociedad en beneficio de la construcción de un futuro próspero. En eso es en lo que centraremos nuestros esfuerzos… Actualicamos la frase que utilizan las y los irlandeses: ha llegado nuestro día. Ha llegado el día de la gente corriente.

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