AKTUALITATEA


| 2026-01-09 12:51:00

Tras el anuncio realizado por el Gobierno Municipal para regular los usos de alojamiento y los establecimientos turísticos, conviene precisar que no estamos ante una nueva medida, aunque se haya tratado de hacerla entender así. De hecho, lo que se va a aprobar en este pleno de enero es el proceso iniciado hace dos años; es decir, la aprobación definitiva de la modificación del PGOU para la delimitación de alojamientos en Donostia.

Entonces, en marzo de 2023, el Gobierno local anunció la medida y entró en vigor la moratoria que hoy conocemos. Y aunque la medida es una herramienta imprescindible, EH Bildu se ratifica en lo que dijo entonces. La decisión no la tomó el Gobierno municipal de PNV-PSE por su propia iniciativa, sino por la presión de agentes, ciudadanía y EH Bildu. Para entonces, las encuestas oficiales tampoco dejaban lugar a dudas: se recogía de forma evidente la preocupación de la mayoría de los y las donostiarras por la situación.

Tanto el PNV como el PSE durante años han negado el problema y no han tenido en consideración las críticas y aportaciones al modelo turístico que han promovido, mientras han alimentado la industria turística con políticas específicas. Ahora estamos sufriendo las consecuencias.

La medida llega tarde porque llega cuando el daño está hecho; además, queda coja. Desde EH Bildu hacemos un llamamiento a ser más ambiciosos. Para EH Bildu es necesario suprimir cualquier excepción recogida en la regulación, como las que permitan abrir nuevos hoteles en zonas saturadas: argumentar que se hace para «proteger el patrimonio» es un eufemismo. Hemos visto cómo iglesias, conventos o villas históricas se han convertido en hoteles en los últimos años. La última, la Torre Satrustegi. Y están en camino el Corazón de María, María Inmaculada y Pío X. Todos en Gros. También deberíamos prestar especial atención a lo que está pasando en Ategorrieta. También queremos recordar que hoy por hoy, a excepción de en El Antiguo, en la Parte Vieja-Centro y en Gros, se pueden construir hoteles en cualquier otra zona.

Durante este tiempo la moratoria ha estado vigente pero no se han cumplido los requisitos que se recogen: se han concedido nuevas licencias, al margen de aquellas cuya solicitud se estaba tramitando. La Torre Satrustegi es ejemplo en el caso de los hoteles, y las licencias otorgadas a un fondo buitre en el barrio de Amara, en la calle de la Salud, en el caso de las viviendas turísticas.

Deben establecerse mecanismos propios de control y hacer cumplir la normativa. Esa es una de las carencias que tenemos hoy por hoy porque no hay voluntad. En este sentido, cabe recordar que el pasado mes de septiembre el propio ministerio de Vivienda del Gobierno español alertó sobre 138 pisos turísticos ilegales en Donostia.

Damos por buena la aprobación, por supuesto, manteniendo lo que hemos hecho hasta ahora, pero hay que adoptar de inmediato otras medidas que sean más eficientes y llevarlas a cabo con rigor: no se pueden autorizar más hoteles en toda la ciudad, para lo cual deberán desaparecer las excepciones. El número de pisos turísticos actualmente existentes en la ciudad no puede considerarse satisfactorio en ningún caso, por lo que solicitamos la caducidad de las licencias para ir reduciendo progresivamente este número.

Debemos tener muy presente lo siguiente: Donostia tiene una emergencia de vivienda, las y los ciudadanos tenemos serios problemas para acceder a una vivienda digna y la ciudad está declarada zona tensionada.