Artículo publicado por la responsable política de EH Bildu Gipuzkoa en el Diario Vasco (03-04-2025):
En EH Bildu tenemos muy claro que hemos venido a la política para solucionar los problemas de la ciudadanía a través de acuerdos entre diferentes. Cuando EH Bildu está en acuerdos el bienestar de la ciudadanía mejora». Eso fue lo que dijimos el 15 de julio del 2024, cuando acordamos con el PNV y el PSE el informe de las conclusiones de la ponencia de la reforma fiscal en la comisión de Hacienda de las Juntas Generales de Gipuzkoa.
En ese acuerdo se definieron las bases para profundizar en una reforma fiscal justa y progresiva. Se acordó que en el IRPF había que analizar la tributación de todas las rentas, para conseguir una menor tributación de las rentas bajas y reforzar la progresividad en el resto. Se acordó eliminar las exenciones a la declaración de la renta y extender la obligación de declarar a toda la ciudadanía para garantizar que todas las personas puedan acceder a las ayudas que les correspondan.
En el caso de la vivienda, se acordó reforzar el alquiler, se le dio importancia a la accesibilidad, y a aplicar diferentes tributos a las personas arrendatarias en función de los precios de referencia y su uso. En cuanto a las empresas, se acordó analizar la aplicación de un tipo mínimo efectivo a todas las empresas; y realizar la evaluación de impacto y eficacia de todas las deducciones del impuesto de sociedades.
EH Bildu aceptó aquel preacuerdo como base, ya que incluía elementos determinantes para definir una política fiscal adecuada, a la espera de que el gobierno foral de Gipuzkoa presentara la correspondiente modificación de la norma foral. El PSE-EE de Gipuzkoa mostró su satisfacción por el acuerdo, afirmando que se habían cumplido «todas las expectativas», y que la parte socialista del gobierno foral abogaba por un sistema tributario «más progresivo, justo y equitativo». La parte jeltzale se limitó a calificar como «relevante el consenso alcanzado», sin entrar a valorar el contenido. Me atrevería a decir que el PNV no estaba demasiado cómodo en ese acuerdo, y que se sembró la semilla de la duda dentro del partido. Incluso me atrevería a decir que el PP decidió en ese momento prestarse a apoyar el presupuesto foral del 2025, al ver que EH Bildu ocupaba la centralidad en la política guipuzcoana.
El proyecto de norma foral presentado a finales del 2024 fue el resultado de la falta de coherencia de los partidos que conforman el gobierno. El PNV y el PSE se han olvidado de los principios, tanto a la hora de convertir aquel acuerdo en norma foral, como en el proceso hasta llegar a su aprobación. Han elegido el camino más fácil en vez de trazar un recorrido ambicioso y coherente con el acuerdo de julio; acuerdo que representaba a la mayoría de la ciudadanía. Les da igual ir hacia un lado o hacia el otro. Andar sin rumbo. Aceptaron al PP como socio para investir a Eider Mendoza, y también aceptaron el apoyo de los populares para aprobar el presupuesto foral de este año.
Han reconocido abiertamente que este ajuste fiscal va a suponer una merma en la recaudación, al tiempo que el gasto público en sanidad y servicios sociales va a dispararse como consecuencia del envejecimiento de la población. Con respecto al impuesto de sociedades, han decidido perder la oportunidad de ofrecer un marco estable, que dé certidumbre y seguridad a las empresas en el medio-largo plazo. Ya que los recortes de impuestos no generan más inversión en innovación, sino que se limitan a afectar a la distribución de la riqueza sin apostar por el arraigo empresarial.
Gipuzkoa ha tenido un tejido industrial rico y competitivo, pero en estos momentos vemos indicios de que puede perder esa posición. Y podemos afirmar que la preocupación es compartida, basándonos en la afirmación hecha por Ane Insausti –hasta hace poco la diputada de Promoción Económica– en el pleno de las Juntas Generales del 5 de marzo: «La incertidumbre y la inestabilidad es cada vez mayor, no vivimos en una isla y lo que ocurre fuera nos afecta. Pero actuando con valentía, humildad y ambición, el futuro de Gipuzkoa será próspero». Es cuanto menos curioso que, en menos de tres semanas después de dicha afirmación, haya dejado el cargo para iniciar una nueva andadura en el sector privado en el extranjero.
En conversaciones privadas que EH Bildu ha mantenido con agentes económicos se ha insistido en la necesidad de reaccionar rápidamente y de articular liderazgo público. En estos tiempos en los que la competitividad de Gipuzkoa parece estar totalmente condicionada al cada vez más inviable enlace del TAV en Ezkio, hace falta cambiar el modelo de gobernanza para superar esta parálisis. Hace falta reaccionar cuanto antes para garantizar que Gipuzkoa avance. EH Bildu está dispuesta a asumir el liderazgo para que Gipuzkoa sea vanguardia a la hora de responder a los retos del futuro.