No se puede responder a la emergencia habitacional que tenemos con las fórmulas de siempre. Existen alternativas, como la calificación. Por un lado, dejaríamos de consumir más suelo apostando por aprovechar lo que tenemos y, por otro, abriría las posibilidades de generar nueva vivienda protegida en la ciudad ya consolidad. Esto tiene una relevancia especial, ya que en los barrios en los que no hay vivienda protegida también crearíamos oportunidades para los donostiarras en este régimen, en definitiva, haciendo posible que los proyectos de vida se puedan llevar a cabo en cada barrio.