La medida aprobada este jueves fue anunciada en marzo de 2023 por el Gobierno municipal de PNV-PSE, y desde EH Bildu reiteramos lo expresado desde entonces: la aprobación definitiva de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de uso de hospedaje llega tarde y no es suficiente.
Tal y como ha explicado el concejal de EH Bildu Markel Ormazabal en el pleno de enero de este jueves, «llega tarde porque la turistificación y el incremento de los alojamientos turísticos ya están provocando unas consecuencias irreversibles. El ejemplo más significativo es la pérdida de población de la última década en la Parte Vieja, Antiguo o Gros. Estos son los barrios que sufren mayor presión turística». Y decimos que no es suficiente porque, aunque se prohíba abrir nuevos pisos turísticos en la ciudad, no sucede lo mismo con los hoteles.
Por lo tanto, más que reparar en lo de hoy, tenemos que centrar el esfuerzo y la voluntad política en lo que queda pendiente por hacer en adelante, de forma ineludible y de manera urgente. En concreto: no queremos más hoteles en la ciudad, debemos poner en marcha medidas para que la caducidad de las licencias de los pisos turísticos sea una realidad y debemos aplicar políticas de reversión en los barrios.
Debemos señalar que se proponen excepciones que permiten abrir nuevos hoteles en barrios considerados saturados de alojamientos turísticos, como en el Antiguo o Gros. En el caso de Gros, por ejemplo, ya están en marcha los proyectos para convertir la ikastola Corazón de María y el convento de María Inmaculada en sendos hoteles. Desde EH Bildu reivindicamos que hay que acabar con las excepciones.
Donostia, en datos
Resulta innegable el impacto que los alojamientos turísticos tienen en la vivienda, acentuando la emergencia habitacional que vivimos en la ciudad. Hace al menos diez años que los dos partidos de gobierno, el PNV y el PSE, estaban prevenidos, pero han preferido ignorarlo. Es más, no solo han negado el problema, sino que lo han alimentado.
En 2016 Donostia contaba con 9.100 plazas de alojamiento. Ocho años más tarde, en 2024, eran 19.828. Es decir, 10.728 plazas de alojamiento más, un incremento del 119 % desde 2016. No es casualidad, ya que en los últimos diez años se han abierto más de 55 hoteles y, además, en 2018 se flexibilizó la norma de viviendas turísticas legalizando cientos de pisos turísticos en situación irregular.
La propuesta que hemos debatido, si se establece adecuadamente, puede aportar a la política turística que Donostia necesita. Un determinado barrio o zona se considera saturado cuando se supera el índice de 10 plazas turísticas por cada 100 habitantes. Pues bien, en 2024, la media del conjunto de Donostia era de 9,91 turistas por cada 100 habitantes. En la actualidad existen 19.828 plazas de alojamiento en la ciudad, lo que supone 10,88 plazas por cada 100 habitantes. Es decir, se podría considerar a toda la ciudad como saturada.
Además, en algunos barrios este índice se supera con creces. Se consideran saturadas y no podemos darlo por bueno. Exigimos medidas para revertir la situación.