EH Bildu ha reclamado a Osakidetza que “de manera inmediata y urgente” dé el visto bueno al preacuerdo al que, tras meses de huelgas y movilizaciones, llegaron hace unos días los sindicatos LAB, UGT, CCOO y ESK y las empresas de limpieza subcontratadas por Osakidetza. El visto bueno del Servicio Vasco de Salud es condición indispensable para que el acuerdo pueda ser ratificado.
Rebeka Ubera apunta al respecto que “el conflicto en las subcontratas del servicio de limpieza comenzó hace cinco años y son alrededor de 2.500 las trabajadoras que están a la espera de que se rubrique el acuerdo para ver mejoradas de una vez sus condiciones laborales. Por tanto, el visto bueno de Osakidetza y del Departamento de Salud debe ser inmediato, no se puede perder ni un solo día para aceptar el preacuerdo entre los sindicatos y las empresas. Sería incomprensible que eso se retrasara, máxime cuando el preacuerdo se ha alcanzado con la mediación de la Viceconsejería de Empleo y Trabajo del Gobierno”.
Tras recordar que el de la limpieza es un sector totalmente feminizado, la parlamentaria de EH Bildu ha destacado la especial importancia que el preacuerdo tiene desde esa perspectiva. “Este logro es fruto de la lucha que estas trabajadoras emprendieron hace cinco años para defender sus derechos, para que Osakidetza reconozca y garantice su homologación, tal y como vienen reivindicando desde el inicio del conflicto”.
Han sido numerosas las veces que EH Bildu ha traído este tema al Parlamento, donde Ubera se ha topado con la actitud indiferente de la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, que siempre ha intentado lavarse las manos “Volveremos a pedirle explicaciones en el primer pleno después del verano, porque en este conflicto laboral toda la responsabilidad es del Departamento de Salud, que es el titular del servicio”. En este sentido, Ubera ha vuelto a denunciar la tendencia del Gobierno a privatizar servicios públicos esenciales. “No sólo en Osakidetza, sino también en otros ámbitos se ha hecho habitual el uso de dinero público para que algunas empresas obtengan beneficios sin que su plantilla tenga garantizadas las condiciones laborales adecuadas. Es algo que se repite una y otra vez en las subcontratas: contrata un servicio que requeriría una gestión pública directa, pero luego no se preocupa de controlar si las condiciones laborales son correctas”.