Hace ya diez años que EH Bildu propuso el impuesto turístico y finalmente se hará realidad. Hoy, en la comisión de Hacienda de las Juntas Generales de Gipuzkoa se le ha dado paso a la norma foral, y EH Bildu está satisfecha por ello. No obstante, espera que se profundice en el proceso en la colaboración y el acuerdo; la izquierda soberanista está y estará en ello en las alcaldías porque, en la práctica, son las que tendrán que establecer el impuesto.
En la comisión de Hacienda de las Juntas Generales de Gipuzkoa se ha debatido y aprobado la norma foral del impuesto de turismo para su ratificación en el pleno del 10 de junio. Euskal Herria Bildu consideraba adecuada en general la propuesta presentada; las enmiendas presentadas a la misma iban en la misma dirección que las presentadas por Podemos, por lo que ha votado a favor.Haritz Pérez, juntero de EH Bildu, ha explicado que hace diez años que EH Bildu puso sobre la mesa la necesidad del impuesto turístico. "Ha costado mucho tiempo, pero al final ha llegado", ha declarado.
"La norma foral del impuesto de turismo que hoy debatimos tiene una base: dar una respuesta a los costes sociales, urbanísticos y medioambientales que genera la actividad turística en nuestros pueblos y ciudades. En este sentido, EH Bildu tiene claro que el impuesto sobre las estancias turísticas es necesario y comparte su objetivo de compensar los efectos del turismo y dotar a los municipios de herramientas para hacer frente a esta presión".
Pero Pérez también ha dicho que llega tarde. De hecho, en los últimos años el crecimiento del turismo ha sido importante en varios municipios de Gipuzkoa y los ayuntamientos llevan tiempo reclamando una herramienta fiscal adecuada para hacer frente a esta situación. Por eso EH Bildu presentó enmiendas a la norma con el objetivo de mejorarla, dar una mejor respuesta a las necesidades de los ayuntamientos y del sector y poner en el centro la cuestión de la vivienda.
Precisamente, en las enmiendas se pretendía poner en el centro la cuestión de la vivienda. Que las viviendas turísticas tengan un impuesto máximo, y así será. Pérez ha explicado que el esta crisis habitacional que vivimos en la actualidad no se pueden entender por separado las políticas de turismo y las de vivienda. "El crecimiento de la vivienda turística tiene un impacto directo en el mercado: reduce la oferta de alquiler y encarece los precios".
Lamentablemente, esta norma foral no recogerá suficientemente las necesidades de los ayuntamientos y establecimientos más pequeños. La aplicación del impuesto de turismo supone una carga administrativa y este nuevo impuesto generará trabajo adicional tanto a los ayuntamientos como a los establecimientos de alojamiento y afectará especialmente a los de menos recursos. Los establecimientos de alojamiento ya envían los datos de sus clientes al Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, por lo que la coordinación y compartición de datos entre administraciones es imprescindible para simplificar la gestión y evitar duplicidades. En este sentido, Pérez ha explicado que "aunque la propuesta de EH Bildu no se incorpore a la norma, seguiremos defendiendo la elaboración de un convenio entre las administraciones vascas porque es posible facilitar el trabajo a la ciudadanía, a los alojamientos y a los ayuntamientos. Hoy se ha perdido una oportunidad para proteger a los más débiles."