En noviembre de 2020, en un contexto posterior al confinamiento de la pandemia, un grupo de donostiarras comenzaron a repartir cenas todos los días, preparando platos calientes todas las noches para personas que se encontraban en situación de calle en la ciudad y que no tenían cubiertas sus necesidades alimentarias más básicas. Primero en la Parte Vieja, después en Egia y más adelante también en Amara Berri. El proyecto Kaleko Afari Solidarioak, que nació con la intención de ser temporal en el contexto de la pandemia, pronto cumplirá seis años.
La cruda realidad de la situación de calle y la exclusión, trascienden Donostia, y las soluciones exigen una mirada de largo alcance. La lectura integral, sin embargo, no puede alejarnos de los pasos que se pueden dar hoy y ahora. Como hemos dicho, desde el nacimiento de la iniciativa KAS hasta la actualidad en nuestra ciudad, Donostia, el número de personas en situación de calle ha aumentado considerablemente; lamentablemente, no ha aumentado en la misma medida el número de recursos destinados por el Ayuntamiento a la población en situación de calle y, en concreto, a las necesidades alimentarias de estas ciudadanas y ciudadanos. A través del programa KAS se reparten más de 300 cenas cada noche, y para muchas personas es la única comida caliente que comen al día. El esfuerzo y trabajo de un grupo de voluntarios y voluntarias por preparar y repartir cada día tantas cenas calientes nos sirve, de alguna manera, para darnos cuenta, reflexionar y conversar sobre las carencias de los servicios del Ayuntamiento para cubrir las necesidades alimentarias. O debería servir.
En cualquier caso, el proyecto KAS nació con el objetivo de desaparecer, para satisfacer de forma temporal y al menos en parte el trabajo que debía asumir el Ayuntamiento. Las carencias no han desaparecido, sino que han aumentado. Ya hemos dicho que esta situación requiere respuestas de fondo. Además, tenemos claro que para cubrir las necesidades alimentarias habría que contar con los servicios municipales para poner en marcha procesos integrales que ayuden a salir de la calle y la exclusión. Pero mientras tanto, cientos de personas pasan hambre en nuestra ciudad; algunas de ellas, gracias a la iniciativa voluntaria KAS, pueden comer cada noche un plato caliente.
Por todo ello, y a la espera de buscar otro tipo de soluciones, hacemos un llamamiento a Alcaldía a que autorice la iniciativa KAS y a que se acuerde una propuesta provisional. La única manera de dar solución a esta situación es hacerlo junto a los y las voluntarias de KAS. Queremos recordar, además, que la red ciudadana KAS siempre ha mostrado su disposición a colaborar para acordar con el Ayuntamiento los puntos de distribución o las medidas de seguridad, entre otros.
Así las cosas, EH Bildu propone la creación de una mesa para buscar una solución consensuada a esta situación. En ella, estarán presentes representantes de la Alcaldía, de la Guardia Municipal, de los servicios sociales y de KAS, con la total disponibilidad de representantes de EH Bildu para estar en ella.
En esa mesa que llamamos a conformar, planteamos al Gobierno Municipal las siguientes medidas para trabajar y compartir de forma abierta:
• Habilitar tres espacios-edificios públicos al atardecer, con horarios concretos, para evitar aglomeraciones y facilitar la gestión de todos los y las usuarias en un mismo lugar; dotar de medios materiales, como alimentos y cocina; y garantizar medidas de seguridad y asegurar un control eficaz de los servicios sociales.
• Que KAS acuerde las condiciones para la colaboración en la gestión de la misma, así como las pautas para el cocinado y distribución.
• Que el millón y medio de euros que se anunció que destinará el Gobierno Vasco se emplee para subvencionar la iniciativa de seguir dando cenas de esta manera que se propone.