EH Bildu ha pedido al Departamento de Salud del Gobierno vasco que elabore un plan de inversiones para adaptar las infraestructuras e instalaciones de Osakidetza a la emergencia climática, ya que las olas de calor que se han hecho habituales en toda Europa desde 2003 se han convertido en un importante problema de salud pública, según ha reconocido el propio Departamento. La solicitud ha sido formalizada por Rebeka Ubera en el Parlamento por medio de una proposición no de ley, puesto que “es urgente e imprescindible la elaboración de planes para prevenir los efectos de las altas temperaturas en la salud”.
En opinión de la parlamentaria de EH Bildu, “los planes elaborados hasta ahora ya no son suficientes, en el mejor de los casos han servido para aliviar los efectos de la emergencia climática, pero ahora hacen falta intervenciones integrales”. Por ello, la propuesta dirigida a Salud es que “diseñe y apruebe un cronograma y un plan de inversiones para adaptar las infraestructuras de Osakidetza a la emergencia climática”, dando prioridad “a los espacios en los que la población más crítica, más vulnerable, está ingresada”. Asimismo, la iniciativa de EH Bildu contempla que Salud acuerde con las demás instituciones los criterios y las inversiones a realizar en el diseño y renovación de las infraestructuras sociosanitarias para “mejorar su capacidad de respuesta ante eventos meteorológicos extremos y adoptar medidas tanto en los edificios como en el entorno”.
La propuesta de la coalición independentista, ha explicado Ubera, se enmarca en el desarrollo de la Ley 1/2024 de Transición Energética y Cambio Climático, que “define los pasos a dar para adaptarse al cambio climático y pone la mirada muy especialmente en las infraestructuras críticas y sensibles, en el marco de una estrategia global. Es evidente que entre estas áreas críticas se encuentran las infraestructuras sanitarias, ambulatorias y hospitalarias, por lo que es imprescindible comenzar a tomar medidas para proteger a la población más vulnerable. Es urgente, además, porque no podemos normalizar que personas en situación de vulnerabilidad sufran temperaturas extremas o que, por ejemplo, en centros sociosanitarios, hospitales o ambulatorios tanto el personal como las y los pacientes tengan que estar a 39 grados. Eso ha ocurrido en las últimas semanas y Salud debe tomarse este problema en serio para poner soluciones sobre la mesa”.