La diputada de EH Bildu Bel Pozueta ha valorado positivamente la aprobación en el Congreso de la reforma de la Ley de Dependencia, una norma que desarrolla el marco abierto por la modificación del artículo 49 de la Constitución y avanza en el reconocimiento efectivo de la autonomía, la vida independiente y la igualdad.
Pozueta ha señalado que la ley «no es perfecta, pero sí es un paso adelante» que mejorará la vida de miles de personas y familias y permitirá seguir construyendo un sistema de cuidados público, justo y basado en derechos.
Durante la tramitación, EH Bildu ha tratado de corregir algunas de las principales carencias del sistema: las largas esperas, las desigualdades territoriales, la falta de transparencia, el peso de la privatización y una organización de los cuidados que sigue recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres. Fruto de ese trabajo, desarrollado junto a asociaciones y colectivos del ámbito de los cuidados y la discapacidad, se han incorporado 20 enmiendas presentadas por la formación.
Los acuerdos alcanzados permiten avanzar en derechos y mejorar la ley, sin perder de vista el horizonte que guía la propuesta de EH Bildu. «Igual que sucede en la sanidad o la educación, defendemos que la cobertura social y de cuidados debe ser pública, universal y gratuita», ha subrayado Pozueta.
Entre las mejoras introducidas en el texto destacan:
Un plazo máximo de tres meses para realizar la valoración de dependencia. La medida tendrá especial relevancia en Nafarroa, donde las valoraciones pueden prolongarse hasta seis meses. También en otras comunidades donde miles de personas esperan más de un año para ser valoradas.
El reconocimiento de la asistencia personal como un derecho, junto con un marco formativo para el acceso al empleo y el desempeño profesional de quienes prestan este servicio.
La ampliación del acceso a la asistencia personal, con especial incidencia en Bizkaia, donde actualmente esta prestación está limitada a las personas con discapacidad y no alcanza a todas las personas en situación de dependencia.
La incorporación del derecho a la vida independiente, mediante una definición propuesta por EH Bildu a partir de la aportación de Elkartu, la Federación de Personas con Discapacidad de Gipuzkoa.
Más transparencia sobre la titularidad de las plazas, al incorporar este dato al catálogo de servicios como dato esencial.
El carácter temporal de la prestación económica mientras no exista una plaza pública disponible, para evitar que estas ayudas acaben sustituyendo de forma permanente los servicios que deben garantizar las administraciones.
La incorporación de la perspectiva de género, el lenguaje no sexista, el reconocimiento de la persona cuidadora y el derecho a cuidar a quien cuida.
La reforma incluye también el blindaje del cupo de vivienda protegida y el reconocimiento del derecho a la sexualidad de las personas con discapacidad o en situación de dependencia.
Pozueta ha destacado que reducir los tiempos de espera «es una cuestión de justicia y de dignidad» y ha defendido que la asistencia personal «no es un recurso accesorio; es una herramienta decisiva para garantizar autonomía, libertad y capacidad de elección».
EH Bildu considera que la reforma supone un avance, pero todavía quedan cuestiones importantes por abordar. La formación seguirá defendiendo la retroactividad de las prestaciones desde la fecha de solicitud, la reparación de las deudas históricas con distintos colectivos y una concepción más amplia de la dependencia, que reconozca también las situaciones temporales en las que una persona necesita apoyos.
Estos avances deben formar parte de una transformación más profunda del modelo de cuidados. EH Bildu seguirá reclamando la eliminación del copago y que las tareas directamente vinculadas al cuidado personal sean cubiertas de manera pública, sin contraprestación por parte de quien tiene reconocido el derecho.
Para hacerlo posible, Pozueta ha subrayado la necesidad de garantizar una financiación suficiente, estable y estructural, que permita contratar más personal, agilizar las valoraciones, reducir las listas de espera y reforzar los servicios públicos. «Sin una financiación suficiente y estable, los derechos quedan en papel», ha advertido.
En esa misma dirección, EH Bildu ha defendido que una plaza privada financiada con dinero público y gestionada con ánimo de lucro no puede consolidarse como modelo de atención. El objetivo debe ser avanzar hacia una red pública, suficiente, cercana y de calidad, que garantice los cuidados con independencia de la capacidad económica o del lugar de residencia.
Transformar el modelo exige también cambiar la manera en que se distribuyen los cuidados. Pozueta ha recordado que han recaído históricamente sobre las mujeres, condicionando sus oportunidades laborales, económicas y vitales. «Los cuidados son una responsabilidad colectiva y no una carga que deba recaer sobre la mitad de la población», ha subrayado.
EH Bildu ha puesto en valor el trabajo del movimiento feminista, del movimiento de vida independiente, de las entidades de personas con discapacidad, de las personas cuidadoras y de los colectivos que llevan años impulsando este cambio. Los avances logrados son también fruto de su organización y reivindicación colectiva.