EH Bildu valora positivamente la aprobación de la reforma de la Ley de Dependencia, que incorpora avances que mejorarán la vida de miles de personas y familias, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para transformar el actual sistema de cuidados.
Durante la tramitación, EH Bildu ha trabajado junto a asociaciones y colectivos del ámbito de los cuidados y la discapacidad y ha logrado incorporar una veintena de enmiendas.
Entre los principales avances destaca la fijación de un plazo máximo de tres meses para realizar la valoración de dependencia, reduciendo unos tiempos de espera que condicionan el acceso a los recursos necesarios. «Reducir esas esperas es una cuestión de justicia y, sobre todo, de dignidad», ha señalado la diputada Marije Fullaondo.
EH Bildu también ha logrado reforzar la transparencia sobre la titularidad de las plazas, diferenciando claramente entre plazas públicas y privadas, y recoger el carácter temporal de la prestación económica mientras no exista una plaza pública disponible. La reforma incorpora además el reconocimiento de la asistencia personal como derecho y avances en perspectiva de género y reconocimiento de las personas cuidadoras.
«Esta ley no es perfecta, pero es un paso adelante. Un paso que puede mejorar la vida de miles de personas y que abre la puerta a seguir construyendo un sistema de cuidados público, justo y basado en derechos», ha defendido Fullaondo.
EH Bildu considera que la aprobación de la reforma no puede cerrar el debate, sino abrir una nueva etapa. Quedan pendientes cuestiones como la retroactividad de las prestaciones, la eliminación del copago, el reconocimiento de las situaciones de dependencia temporal o la reparación de las deudas históricas con distintos colectivos.
«Cuidar es una responsabilidad social y garantizar los cuidados es una responsabilidad de las instituciones públicas», ha subrayado Fullaondo.
La formación soberanista seguirá trabajando para avanzar hacia un sistema público de cuidados suficiente, universal y de calidad, que garantice los derechos y la autonomía de las personas y que no haga recaer el peso de los cuidados sobre las familias y, especialmente, sobre las mujeres.
«Queremos construir una sociedad que cuide a quien necesita cuidados. Y que cuide a quien cuida», ha concluido Fullaondo.