AKTUALITATEA


| 2026-09-03 12:14:00

La portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, ha abordado este jueves la crisis de Ceuta desde su dimensión humanitaria, social y política, y ha advertido de que ninguna situación de emergencia puede justificar la suspensión de derechos y garantías. En el debate posterior a la comparecencia de Pedro Sánchez, ha reclamado recursos para hacer frente a la situación y explicaciones sobre sus implicaciones políticas e internacionales.

«Lo ocurrido en Ceuta es una crisis humanitaria. Humanitaria», ha subrayado Aizpurua, que ha recordado a las más de 140 personas fallecidas: «140 personas que parecen importar poco. Muy poco».

La portavoz soberanista ha defendido que hablar de migración exige abordar también las causas que obligan a millones de personas a abandonar sus lugares de origen: la pobreza, la guerra, la persecución o la falta de oportunidades. «Se les niega poder tener condiciones de vida dignas en sus propias tierras, mientras se rechaza que vengan aquí a buscarla. Una gran hipocresía», ha denunciado.
Aizpurua ha señalado además la responsabilidad de un sistema económico sustentado en la explotación de los recursos, el trabajo y la riqueza de otros pueblos. Una realidad que, ha recordado, también atraviesa Euskal Herria, donde demasiadas personas han perdido ya la vida en el Bidasoa.

Aizpurua ha denunciado, al mismo tiempo, el intento de utilizar la crisis para alimentar «la crispación, el odio y el enfrentamiento con fines políticos» y convertir la inmigración, «pilar de la internacional reaccionaria», en el centro de la confrontación pública y social. 
En este contexto, ha denunciado las agresiones a periodistas y ha acusado al PP de alimentar «un monstruo muy peligroso». «Se están mimetizando en un único bloque con estrategias y objetivos abiertamente fascistas. Para cuando quieran frenarlo, les habrá engullido por completo», ha advertido.

Asimismo, como muestra del doble rasero de las derecha, ha contrapuesto su negativa a acoger a unos 2.000 menores con la acogida de más de 80.000 personas llegadas de Ucrania en apenas tres semanas.«Unos eran europeos, los otros ‘moros’. Unos eran blancos y rubios, y los otros no. Eso se llama racismo, señorías. Racismo», ha denunciado.

Aizpurua también ha cuestionado la respuesta del Gobierno español y ha considerado «inaceptable» que, más de un mes después, cientos de personas continúen subsistiendo en las calles de Ceuta en situación de máxima vulnerabilidad.

Marruecos, la pieza que falta

En el plano político e internacional, Aizpurua ha rechazado que una entrada masiva como la registrada en Ceuta pueda explicarse como una movilización espontánea a través de las redes sociales y ha reclamado esclarecer el papel desempeñado por Marruecos.

«No hay que ser un lince para saber que Marruecos es el elemento que falta en esa ecuación», ha afirmado, tras recordar que Sánchez ha señalado a Estados Unidos, Israel, Rusia y las redes ultraderechistas internacionales.

Asimismo, Aizpurua ha situado lo ocurrido en una estrategia más amplia de desestabilización política y social. A su juicio, Estados Unidos e Israel, «con Marruecos como ejecutor», han logrado algunos de los objetivos perseguidos: alimentar la confrontación social, desacreditar las políticas migratorias basadas en derechos y profundizar las divisiones internas en Europa. «Se buscaba una confrontación política y social. Y se logró. Se buscaba deslegitimar las políticas migratorias basadas en derechos en favor de políticas migratorias reaccionarias, y se ha logrado», ha señalado.

Aizpurua ha asegurado comprender la prudencia del Gobierno ante un régimen con capacidad para provocar nuevas crisis, pero ha considerado «inaceptable» que esa cautela lleve a exculpar a Marruecos y presentarlo como «socio fiable» ante los indicios sobre su implicación en lo ocurrido. 

La portavoz soberanista ha cuestionado también la estrategia del Gobierno con Marruecos y su giro sobre el Sáhara Occidental. Ha reprochado a Sánchez haber «abandonado al pueblo saharaui y renunciado a su derecho a la autodeterminación para contentar a Marruecos». Por ello, le ha emplazado a «recalibrar su posición hacia Marruecos y rectificar su error con el Sáhara».

Ante los informes policiales que apuntan a la responsabilidad de Marruecos, la portavoz de EH Bildu ha exigido a Sánchez que aclare qué sabía el Gobierno y cuándo lo supo. «¿La policía ha ocultado información relevante al Gobierno sobre la implicación de Marruecos? ¿O algún juez o jueza? ¿O el CNI?», ha planteado.

Aizpurua ha advertido de la gravedad de cualquiera de los escenarios y ha reclamado al presidente que actúe con transparencia, explique «lo ocurrido, lo que conocen y lo que no» y depure las responsabilidades que correspondan.

«Las cosas pueden hacerse de otra manera»

Frente a las respuestas securitarias, excluyentes y basadas en la restricción de derechos, EH Bildu ha defendido una política migratoria basada en la solidaridad, la protección de las personas y el respeto al derecho internacional. Aizpurua ha reivindicado que las situaciones de emergencia no pueden servir para rebajar garantías ni normalizar la deshumanización de quienes migran.

En ese marco, ha situado a Euskal Herria como pueblo de acogida y ha defendido la posibilidad de construir un modelo propio basado en los derechos humanos, la dignidad, la acogida y la inclusión. Para ello, ha reclamado todas las capacidades y competencias en materia migratoria: «no para gestionar las políticas que decida el Gobierno español de turno, sino para poder decidir y desarrollar una respuesta propia».

Aizpurua ha cerrado con una advertencia más amplia: normalizar hoy la deshumanización de las personas migrantes abre la puerta a que otros colectivos también sean señalados por su ideología, género, orientación sexual, religión o clase. «Nos lo ha enseñado la historia», ha advertido.

Por ello, ha apelado a toda la sociedad vasca a responder desde la solidaridad, la dignidad y la humanidad: «A nosotras, a los vascos y las vascas, también nos corresponde responder a esta situación. Hagámoslo».