AKTUALITATEA


| 2026-07-11 06:30:00

Es conocida ya la compra por parte del fondo Impar Capital el edificio completo de la calle Camino 1 para construir apartamentos de lujo de la mano de la cadena hotelera Marriot. Lamentablemente, para EH Bildu llueve sobre mojado, pues esta nueva operación no hace sino ahondar la grave crisis habitacional que padecemos en la ciudad.

Poco después de hacerse pública este operación urbanística especulativa, leíamos al alcalde Jon Insausti decir que «Donostia no dará licencia para uso turístico al edificio de la calle Camino», y advertía que se opondrá a cambiar el uso residencial del inmueble en el que Impar Capital y Marriot quieren desarrollar apartamentos de lujo.

Sobra decir que esta declaración es una evidencia, ya que en estos momentos en Donostia no es posible construir viviendas destinadas a la actividad turística. Sin embargo, estamos observando que en algunos edificios, ante la prohibición de construir hoteles, se están construyendo pisos o apartamentos de lujo incluso de ‘absoluto lujo’, un concepto que resulta alarmante y preocupante. Desde EH Bildu instamos a no naturalizar conceptos de este tipo.

De lujo, en cualquier caso, es decir, no accesibles para la inmensa mayoría de los y las donostiarras y con una clara finalidad especulativa. La denominación «apartamento de lujo» es igualmente válida para alojamiento turístico o vivienda de lujo. El alcalde ha afirmado que cualquier solicitud de cambio de uso será denegada, algo que resulta obvio, dado que está obligado a ello. Lo que no ha explicado es qué va a hacer aunque no se solicite tal cambio de uso. Por eso desde EH Bildu nos surgen dudas. Más allá de respetar la normativa en vigor, queremos saber cuál es la posición del alcalde y qué va a hacer ante estas operaciones que se están llevando a cabo de forma cada vez más habitual.

Por eso, este lunes día 13, presentamos una interpelación en la comisión de Urbanismo sobre el fondo Impar Capital y sus pretensiones en Camino 1 para que Jon Insausti dé las explicaciones oportunas.

Por ahora, sabemos que están proyectadas 34 viviendas de lujo, que no son más que una continuación de las promociones de este tipo cada vez más habituales. Ya sea en Ijentea, frente al Ayuntamiento; como en Gros, en el edificio de Telefónica, o en la plaza Bilbao. Edificios que quedan vacíos, que cambian su uso y se destinan a viviendas de lujo, no a satisfacer la necesidad de vivienda que tienen las y los donostiarras.

¿Se puede hacer algo para evitar esto? Sí se puede hacer, y desde EH Bildu lo estamos diciendo de forma reiterada. En palabras del concejal Ricardo Burutaran, «se puede hacer a través de la figura de la calificación para que una parte de estas nuevas viviendas que se generan como consecuencia de esos cambios de uso en edificios que se rehabilitan se dediquen, precisamente, a viviendas de protección pública, que es lo que necesitan las y los donostiarras».

Desde EH Bildu creemos que necesitamos actuar, necesitamos tomar decisiones y ser determinantes. «EH Bildu está poniendo sobre la mesa mecanismos en esa dirección, es urgente. Las decisiones las tenemos que tomar ya, porque sino, al igual que ha sucedido en las operaciones ya mencionadas, se repetirá esta situación en otras operaciones que nos constan están en proceso». Es importante subrayar que en barrios construidos como el Centro, Gros o Amara, la única posibilidad de que haya vivienda de protección pública es aplicando la figura de la calificación. «Son barrios donde no cabe nuevo desarrollo y esta es la única forma de generar nueva vivienda y garantizar el arraigo de sus vecinos y vecinas», reivindica el concejal de EH Bildu.

Donostia está cambiando, y no precisamente en la buena dirección, porque la proliferación de este tipo de viviendas de lujo está contribuyendo a la expulsión de donostiarras de sus propios barrios y de su ciudad. «Tenemos que conseguir que Donostia sea una ciudad para vivir, donde puedan vivir los y las donostiarras, pero para eso hay que tomar medidas. Las medidas que no se toman, o las que llegan tarde, van a generar este tipo de actuaciones especuladoras».

Por ello, desde EH Bildu instamos al alcalde del PNV a que aclare lo siguiente en comisión:

- ¿Ha pensado el alcalde en establecer la condición de que un porcentaje del total de viviendas resultantes cuente con la calificación de vivienda protegida, aplicando la posibilidad que plantea el avance del PGOU?

- Teniendo en cuenta que Donostia ha sido declarada ciudad tensionada, ¿qué medidas va a adoptar el alcalde para controlar el cumplimiento de las condiciones que recoge la Ley de Vivienda de 2023, como el establecimiento de precios de referencia a las viviendas libres?

- ¿Qué otras actuaciones tiene previstas el alcalde para poner límites a los diferentes fondos? ¿O no tiene intención de hacer frente a este tipo de operaciones?

De votar que no, a asumir las medidas como propias

Habla el PNV por boca de Jon Insausti, por primera vez en su historia, de «mirar hacia dentro, hacia lo ya construido» a la hora de afrontar soluciones al problema de la vivienda. Bien, pero cabe recordar que este concepto no ha gustado en absoluto al PNV hasta ahora (está por ver si ahora sí es cierto que lo acepta), pues supone explorar las potencialidades existentes en una ciudad en diferentes actuaciones que se pueden realizar en propiedades privadas. Se debe hacer sin perjuicio del particular, pero priorizando el interés colectivo.

Curiosamente, ha hablado de tres medidas a las que votó que no en mayo del 2025, cuando EH Bildu convocó un pleno monográfico sobre vivienda y puso sobre la mesa 21 medidas aplicables y factibles. Las dos primeras consisten en dar habitabilidad a locales comerciales y fomentar la segregación de viviendas de cierto tamaño que permitan generar una nueva vivienda o más. Sin embargo, desde EH Bildu echamos en falta un posicionamiento más contundente, puesto que estas medidas tienen sentido en la lucha contra la crisis habitacional tan sólo si esas nuevas viviendas generadas son calificadas como protegidas, debiéndose someter en todo caso a los precios estipulados por el Gobierno Vasco tanto si se venden como si se alquilan. Si no se hace así, seguiremos promoviendo la especulación, pues el valor de ese local o de esas viviendas segregadas será muy superior al valor previo tras una licencia municipal prácticamente gratuita.

Por ello insistimos en aplicar la fórmula de la calificación en estos casos y en otros posibles, como pueden ser los nuevos levantes o grandes reformas, en las que el Fondo de Inversión de turno acaba generando gran cantidad de viviendas de lujo con el único objetivo de sacar el mayor rédito posible, perdiendo la ocasión, legal y que ya se realiza en otras ciudades, de obligarle a que parte de esas viviendas sean calificadas como protegidas. Porque son las protegidas las que posibilitarán que la mayoría de donostiarras puedan acceder a una vivienda, no las de lujo. Con esta fórmula se ha logrado en grandes ciudades vivienda protegida diversificada, insertada entre viviendas de otra tipología; lo cual es socialmente muy positivo.