Hace tres meses se aprobó la paralización temporal de las obras de la residencia de Errezabal debido a los daños detectados en el vial y casas de la zona. Desde entonces se han producido diversos incidentes (aguas vertidas a la carretera principal, grietas en la carretera y acera de Urazandi, movimientos en algunas casas, un nuevo llenado de tierra del monte previamente excavado...) que han generado grave preocupación e incertidumbre entre los vecinos y vecinas de Urazandi.
Ante una situación de estas características, EH Bildu tiene claro que su labor municipal debe orientarse hacia tres objetivos básicos. En primer lugar, colaborar en todo aquello que contribuya a una gestión adecuada del problema y a la protección de los intereses generales del municipio. En segundo lugar, velar porque el Ayuntamiento gestione esta situación de forma eficaz, transparente y conforme a la legalidad. Y, en tercer lugar, responder escrupulosamente a las preguntas, dudas e inquietudes que recibimos diariamente de la ciudadanía.
Estos tres objetivos comparten una condición indispensable: que la información sea completa, veraz y proporcionada a tiempo.
Por ello, consideramos necesario denunciar públicamente que esta información no está llegando con la frecuencia, el detalle y la transparencia que exige la gravedad de la situación, ni al grupo de 7 concejales de EH Bildu ni, lo que es más grave, al vecindario.
Desde el primer momento, tanto oralmente como por escrito en la Comisión Territorial y a través del registro, hemos solicitado los datos necesarios para conocer la magnitud real de los problemas detectados y las decisiones adoptadas para afrontarlos. Sin embargo, la información recibida hasta ahora ha sido parcial, deficiente y, en muchos casos, tardía.
El último ejemplo de esta forma de proceder es que el 22 de mayo el Ayuntamiento solicitó a la empresa que está ejecutando las obras "formalizar mediante un primer informe ejecutivo claro y ordenado la información sobre la situación actual", concediéndole un plazo de 15 días para ello.
Pero esta semana nos ha comunicado que el Ayuntamiento considera razonable la petición de disponer de más tiempo realizada por la empresa y el 23 de junio todavía no hay, se nos dice, informe alguno. Atención: el 1 de abril se paralizaron las obras, la empresa ha realizado varios trabajos, se colocaron unos sensores... ¿y el 23 de junio el Ayuntamiento no ha recibido ningún informe de la empresa? El Pleno del mes de marzo impuso a la empresa la siguiente condición literal: "Se seguirá llevando un control de las mediciones de dianas colocadas en los muros y se facilitará al Ayuntamiento un informe mensual de evolución" Han pasado tres meses, ¿y no tiene nada que informar el responsable municipal de urbanismo?
Esta explicación plantea interrogantes que merecen una respuesta clara. ¿Significa esto que se están autorizando o permitiendo determinadas actuaciones (por ejemplo, tapar el agujero con la tierra de cientos de camiones para supuestamente sujetar el monte) sin contar con toda la información técnica necesaria? De hecho, se ha solicitado el informe que debería justificar dicho cubrimiento y los informes de aceptación de los movimientos de tierras y no se nos han entregado. ¿O significa, por el contrario, que dicha información existe, pero se considera que ni los grupos municipales ni la ciudadanía están en condiciones de conocerla o comprenderla?
Ninguna de estas dos opciones es admisible. La ciudadanía tiene derecho a conocer qué está ocurriendo, qué decisiones se están tomando y cuáles son los criterios técnicos que las sustentan. Y los grupos municipales tenemos la obligación y el derecho de acceder a esa información para poder ejercer con responsabilidad nuestras funciones de control y representación.
Los vecinos y vecinas de Urazandi no necesitan rumores ni silencios; necesitan respuestas. Y esas respuestas deben llegar con transparencia, rigor y sin demoras injustificadas.