AKTUALITATEA


| 2026-06-25 05:58:00

Estamos viviendo una legislatura nefasta para nuestra lengua, el euskera. Ya sabíamos que este equipo de gobierno iba a poner trabas a todas las iniciativas populares en su favor, tal y como hemos podido comprobar en las dos últimas ediciones de la Korrika. Sin embargo, lo que más nos preocupa es el desprecio que está mostrando hacia el euskera en lo que respecta al cumplimiento de su propia ordenanza.

Basta con observar los últimos carteles publicados con el logotipo del Ayuntamiento. En ellos se incumple claramente el artículo 22 de la ordenanza, que establece que esta también será de aplicación a asociaciones, clubes, fundaciones, colectivos, grupos, ONG y demás entidades que reciban subvenciones municipales para el desarrollo de sus actividades.

La situación no mejora cuando analizamos la programación cultural. Hemos podido comprobar cómo la mayoría de las actividades programadas se han desarrollado exclusivamente en castellano. Un ejemplo claro es el programa «Atardeceres en el Patio», en el que se organizaron tres actividades y ninguna de ellas fue en euskera. Lo mismo ha sucedido con la programación festiva: en 2024 no se programó ninguna actividad en euskera y, en 2025, únicamente una, que además coincidió en horario con otra actividad similar en castellano. Y podríamos seguir enumerando ejemplos.

Paradójicamente, en materia de euskera, este equipo de gobierno de UPN, junto con su socio de gobierno, el PP, obtuvo un 10 en 2025: diez fueron las denuncias formuladas por Euskararen Behatokia, el Observatorio del Euskera. De esta manera, ostentó el dudoso honor de convertirse en el ayuntamiento con más expedientes abiertos por vulneraciones relacionadas con los derechos lingüísticos.

Entre esas denuncias figuraban cuestiones tan relevantes como no valorar el euskera en los procesos de selección de personal, ignorar su presencia en el vídeo promocional presentado en FITUR —algo que también ha ocurrido en el realizado para la candidatura a Best Tourism Village—, mantener una presencia meramente testimonial del euskera en la programación cultural o emitir cartas, avisos e impresos municipales exclusivamente en castellano.

También podríamos hablar de asuntos tan graves como la situación de la Escuela Infantil Municipal Arieta. Desde hace varias semanas venimos observando cómo las ausencias de educadoras del modelo en euskera están siendo cubiertas por personal sin conocimiento de esta lengua, incumpliendo así la opción lingüística elegida por las familias y vulnerando sus derechos lingüísticos.