En el Pleno de Política General de la ciudad, celebrado este miércoles, EH Bildu ha hecho otro diagnóstico: Donostia está como está porque en los últimos años se ha dejado a los fondos buitres, a determinados sectores económicos y a determinados intereses especulativos hacer lo que quieran. Donostia se ha construido en función de su interés y no de los intereses de los y las donostiarras.
Según el portavoz Juan Karlos Izagirre, con estos planteamientos seguiremos atrayendo capital de grandes inversiones entre quienes ven a Donostia como un producto para invertir en vivienda. «¿Y están los y las donostiarras de acuerdo con esto?», ha preguntado.
EH Bildu plantea un análisis en profundidad y una planificación a corto, medio y largo plazo con unos objetivos claros: una Donostia en la que vivamos mejor, de forma cómoda, donde nos sitamos a gusto, con políticas que respondan a las necesidades de los y las donostiarras, que frene a quienes ven a Donostia como una oportunidad para obtener el máximo beneficio económico personal. «Porque, señor alcalde, a los fondos buitre y a las grandes propiedades no se les debe exigir, hay que pararles los pies a través de leyes, decretos y otras normativas, y ustedes, el PNV, han votado siempre automáticamente no. Por lo tanto, no sois creíbles», ha dicho Izagirre.
No valen las pomposas reivindicaciones que se lanzan con el único objetivo de seguir gobernando y seguir desarrollando el mismo modelo de ciudad.
¿Qué credibilidad tiene el PNV cuando habla de poner freno a la especulación y grandes fondos, cuando ha sido quien les ha puesto la alfombra roja a todos ellos? Más o menos disimuladamente, pero el PNV ha permitido a estos y a sectores e intereses muy concretos actuar con total impunidad en nuestra ciudad.
¿Qué credibilidad tiene el PNV, quién votó ‘no’ a las leyes de vivienda del 2015 del Parlamento Vasco y a la del 2023 del Congreso de los Diputados en Madrid; quien no quería nombrar a Donostia ciudad tensionada; quien no apoyó la prórroga del escudo social a principios de año que hubiera evitado tantos desahucios, también en Donostia; quien votó que no a las 21 propuestas de EH Bildu planteadas en este pleno para comenzar a dar nuevas soluciones al tema de escasez de vivienda...?
¿Qué credibilidad tiene el PNV cuando ahora dice que tiene medidas para solucionar el problema de la vivienda? Un PNV que ha demostrado que es derecha pura y dura; vasca, pero derecha; que defiende unos intereses concretos, y no tiene reparos en votar junto a PP, VOX y Junts en contra de los intereses de la gran mayoría. La derecha no puede ser quien solucione al problema de la vivienda, por mucho que se arme de discursos atractivos.
Apostamos por la transformación urbanística de la ciudad no solo en lo que respecta al eje de la costa, que está masificada y tiene sus problemas correspondientes, sino que queremos se base también en otros dos ejes: el del Urumea y el de la GI-20.
Esta forma de entender la ciudad nos traería otra fotografía que servirá para dar respuesta a los grandes retos de la ciudad: la emergencia habitacional, la gobernanza del turismo y la gestión de las desigualdades sociales y los desequilibrios que existen entre los barrios. Para que todos los barrios sean habitables, con vida propia, con el objetivo de que sus habitantes se sientan parte de sus barrios y de su ciudad, con mejor calidad de vida y más satisfactoria.
La vivienda es un derecho
Son nuevas y novedosas las propuestas de EH Bildu. Algunas se pueden hacer a corto-medio plazo, y otras a largo plazo pero que ahora comenzaríamos a planificar: medidas que resultan en 11.000 nuevas viviendas en total. Por supuesto, la mayoría de estas tendrán que ser protegidas y destinadas al alquiler, siempre en base a los ingresos de las personas que en ellas residan.
Pero esta planificación de 11.000 nuevas viviendas debe ir acompañada de una intervención en la ciudad construida. Hay que sacar al mercado las viviendas vacías; hay que apostar por la caducidad de los pisos turísticos; hay que incentivar la vuelta al uso residencial de los pisos con actividades económicas. Con estas tres medidas podríamos recuperar un uso residencial de hasta 3.800 viviendas.
A ellas hay que añadir las 4.400 nuevas viviendas con calificación de vivienda protegida que pueden generarse cuando se soliciten autorizaciones de obra o regeneración integral en edificios existentes, siempre y cuando con la obra que se solicita se prevé incrementar el número de viviendas previamente existentes. «Y todo esto, es posible sin ocupar un metro cuadrado más de suelo. Solo falta tomar decisiones políticas en esta dirección, con valentía y ambición. Es jurídicamente posible».
En este Pleno hay una mayoría progresista que podría avanzar por este camino, y hacemos un llamamiento para que a partir de ahora, sin esperar al cambio de gobierno, podamos actuar en esa dirección.
Gobernar el turismo
Aquí también deberíamos empezar a reconocer que lo que se ha hecho en los últimos años ha sido totalmente contraproducente para la ciudad y para los y las donostiarras. El sector turístico ha crecido, sí, pero ¿a qué precio?
El tipo de desarrollo que ha tenido Donostia, el encarecimiento de la vida y de la vivienda, la masificación de algunos barrios... son consecuencia de unas políticas concretas. Hay que cerrar las puertas a los fondos de inversión, a las grandes franquicias internacionales, a los que importan bien poco la situación de los y las donostiarras y solo buscan ganar dinero.
Izagirre ha pedido que se adopten las medidas necesarias para toda la ciudad: no se pueden autorizar más hoteles y se deben de eliminar todas las excepciones, y hay que reducir el número de pisos turísticos aplicando la caducidad a estos. «Tenemos que hacer una investigación seria para conocer la capacidad de carga de la ciudad y de cada barrio, para que sus vecinos y vecinas recuperen la calidad de vida perdida, el déficit de servicios y equipamientos públicos, la movilidad y el uso del espacio público. Para que vuelvan a ser protagonistas en sus barrios».
Las desigualdades entre barrios y la brecha social
EH Bildu insiste en que Donostia es mucho más que la costa. Se ha vendido este eje para atraer el turismo. Y las políticas llevadas a cabo durante años han incrementado el desequilibrio entre los barrios, al tiempo que las brechas sociales también han aumentado en esta ciudad. Cada vez es más difícil, aunque se tenga trabajo, mantener una calidad de vida digna. Y la vivienda es una utopía para muchas personas.
Planteamos mirar a Donostia en su conjunto, diversificar las actividades económicas y los diferentes tipos de viviendas, dirigirlas allí donde hay carencias en servicios públicos, mejorar las alternativas de movilidad, y garantizar el comercio y los servicios básicos.
Maneras de hacer política
Antes de finalizar, Izagirre ha puesto en valos a los barrios, a sus agentes y asociaciones. Tener barrios bien organizados, plataformas surgidas en torno a una propuesta o problema, y las asociaciones de diferente naturaleza son herramientas eficaces y necesarias para poder gobernar mejor. Implicar a todos y todas en las decisiones tomadas significa implicar directamente a la ciudadanía en la política local, hacen sentir las decisiones tomadas como propias y, si las cosas se hacen bien, se logra aumentar las adhesiones y reducir los rechazos.
Pero a este Gobierno, y a la derecha en general, no le gusta este modelo de gobernanza, priorizando los procesos unidireccionales. Y esto genera frustración y aleja las instituciones de la ciudadanía. Debemos poner en valor a todas las asociaciones y agentes, ya sean vecinales o representantes de un sector concreto. Todos son Donostia y todos y todas tienen algo que aportar.
«La valoración de estos años no es buena. La dirección que ha tomado Donostia va en dirección contraria a la de los y las donostiarras. El cambio es necesario. Hay que huir de discursos estériles y de campañas de marketing y apostar de forma contundente por la ciudadanía donostiarra. Al PNV le falta credibilidad. Lo que ustedes han tergiversado con hechos lo pretenden solucionar con palabras, en el último momento, en vísperas de las elecciones. Eso no es hacer una política honesta, eso no es mejorar las vidas de la gente».
EH Bildu lo tiene claro: hacemos lo que decimos. Las propuestas que planteamos son compartidas con la ciudadanía, factibles, basadas en experiencias positivas, y estamos dispuestas a llevarlas hasta el final. Porque nuestra misión es mejorar la vida de las personas.
La ciudadanía donostiarra necesita un cambio, necesitan ver que se tiene en cuenta su vida, en contra de lo que se ha hecho hasta ahora, y quieren un gobierno que haga las cosas de otra manera. Eso no va a pasar con Insausti, con el PNV. Las mejoras vendrán con un cambio de gobierno, y EH Bildu está dispuesta a asumir esta responsabilidad y a poner a Donostia en la dirección adecuada.