AKTUALITATEA


| 2026-09-23 09:52:00

En línea con el anuncio de Pello Otxandiano en el pleno de política general del pasado jueves, EH Bildu ha presentado formalmente en el Parlamento su propuesta de creación de una comisión especial de estudio sobre Inteligencia Artificial (IA), ya que el rápido desarrollo de la Inteligencia Artificial y su presencia cada vez mayor en todos los ámbitos hace preciso promover la reflexión y el debate público e institucional sobre su impacto, así como analizar las medidas necesarias para afrontar los retos de futuro.

De esta manera, la comisión especial propuesta por EH Bildu permitirá identificar y definir las prioridades que tenemos como país prioritarios ante el impacto de la Inteligencia Artificial, analizar nuestras capacidades y carencias y sentar las bases de una estrategia de país integral para afrontarlos. En este sentido, la comisión debería tener un mandato político claro: diagnosticar nuestro punto de partida, identificar fortalezas y debilidades, prever oportunidades y amenazas, fijar prioridades y proponer las medidas necesarias para construir las bases de una agenda pública soberana y gobernar y regular la Inteligencia Artificial, poniendo su potencial al servicio de nuestros retos de país.

Para EH Bildu, el desarrollo de la IA es el inicio de una transformación histórica y estratégica, ya que es un proceso transformador y disruptivo capaz de alterar profundamente el funcionamiento social, económico e institucional, el modelo de gobernanza e incluso nuestro carácter antropológico. Por tanto, es necesario analizar la posición de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa ante esta transformación, las capacidades y déficits que tenemos, nuestras oportunidades y amenazas y la relación de la IA con el modelo de país que queremos construir.

Esto supone analizar de forma conjunta nuestras capacidades tecnológicas y computacionales, la gobernanza de datos, la red industrial y de investigación, las capacidades educativas y de empleo, la cultura, la ciberseguridad, las infraestructuras estratégicas y el empoderamiento digital de la ciudadanía, así como qué nivel de dependencia tenemos y qué capacidades de soberanía tecnológica hemos de desarrollar a futuro. Para ello, no basta con actuar desde la perspectiva de cada administración o de cada sector, sino que hace falta una visión de país, y el Parlamento tiene esa responsabilidad política.