Ehbildu ha presentado en el día de hoy un su lectura ante la crisis habitacional en Barakaldo. Desde la responsabilidad y la preocupación por esta problemática, la formación soberanista y de izquierdas ha realizado un sosegado diagnóstico del por qué hemos llegado a esta situación, con el objetivo de consensuar con el resto de partidos medidas que logren revertir la situación. Los concejales María Solar y Koldo Plazas han presentado las líneas principales de la reflexión y han anunciado que entablarán conversaciones con el resto de fuerzas políticas con el objetivo de acordar el rumbo de una nueva política de vivienda para Barakaldo.
Koldo Plazas ha comenzado la comparecencia afirmando que “La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía barakaldesa. Acceder a un hogar digno y asequible ya no está garantizado. Por ello, queremos hacer una lectura sosegada de esta situación, porque un buen diagnóstico debe ser el punto de partida del cambio que la ciudad necesita”.
Plazas ha desgranado los datos de la realidad a la que nos enfrentamos. “Empecemos por los datos. Barakaldo cuenta con más de 103.000 personas empadronadas y más de 42.000 hogares, casi tres de cada diez unipersonales. Desde mayo de 2025 y hasta mayo de 2028, la ciudad está declarada Zona de Mercado Residencial Tensionado. No es un simple trámite: es el reconocimiento legal de un colapso, de la emergencia habitacional. El alquiler, sumado a los suministros básicos, absorbe ya el 32,8% de la renta familiar disponible media. El metro cuadrado de alquiler ha pasado de 9,5 euros en 2015 a 15 en 2026, un 58% más en una década”.
“Los datos de Etxebide muestran la dimensión de la demanda: 6.629 expedientes solicitan vivienda en Barakaldo. De las 3.936 personas empadronadas solicitantes, 3.197 hogares, el 81%, piden alquiler y solo 739 optan por la compra. Además, alrededor del 23%, corresponden a situaciones de especial necesidad: familias monoparentales, jóvenes menores de 30 años, mayores de 70, víctimas de violencia machista o personas con diversidad funcional”.
Por último, el concejal soberanista y de izquierdas ha señalado que “esta situación no ha surgido de la nada. Barakaldo heredó de las crisis industriales de los setenta y ochenta un municipio densificado, con un parque obrero envejecido, equipamientos deficientes y cerca de un tercio de su superficie ocupada por edificios e infraestructuras abandonadas. Las primeras corporaciones democráticas tuvieron que atender el saneamiento, la urbanización elemental y la emergencia social con muy pocos recursos”.
“Desde los noventa, la ciudad vivió una transformación extraordinaria: Bilbao Ría 2000 en 1992, el Plan URBAN en 1995, Eretza en 1997 y el PGOU en 1999. Operaciones como Urban-Galindo recuperaron más de 600.000 metros cuadrados de suelo industrial degradado, crearon 200.000 m2 de parques y zonas verdes, abrieron la ciudad a la ría y permitieron construir más de 2.200 viviendas. Barakaldo volvió a superar los 100.000 habitantes. Reconocemos sin ambages aquel esfuerzo transformador y técnico”.
Por su parte, María Solar ha afirmado que “La pregunta central no es cuántos edificios se levantaron, sino qué régimen de propiedad se consolidó, quién obtuvo las ganancias generadas con la inversión del dinero público, y qué patrimonio quedó en manos de la ciudad. Según declaraciones institucionales difundidas en 2010 y reiteradas posteriormente, entre 2000 y 2010 se construyeron unas 5.000 viviendas protegidas. Sin embargo, no se creó un parque público permanente de alquiler: se priorizó la VPO en propiedad, y una vivienda vendida deja de ser un recurso colectivo”.
“Así se consolidó una dinámica estructural: las instituciones asumieron los costes de descontaminar, regenerar y urbanizar, mientras las plusvalías se privatizaron. El modelo de Bilbao Ría 2000, urbanizar suelo público y venderlo al mejor postor para financiar nuevas obras, embelleció la ciudad, pero no dejó patrimonio residencial público a las generaciones futuras. Por lo tanto, cuando estalló la crisis de 2008 y los desahucios golpearon al municipio, con la tragedia de nuestra vecina Amaia Egaña en 2012, y más de 2.000 familias afectadas en la década siguiente, Barakaldo tenía la ría recuperada, pero carecía de parque municipal de alquiler”.
“Tampoco en la última década se ha corregido el rumbo. El PNV asumió la alcaldía en 2015 con un discurso de cambio, pero entre 2015 y 2019 no se impulsó una estrategia ambiciosa al respecto, sino que la actuación institucional se caracterizó más por la continuidad de iniciativas puntuales, desaprovechando una etapa de recuperación en la que era posible adquirir suelo e inmuebles a precios moderados. Entre 2019 y 2022 se reactivaron 291 viviendas protegidas, pero 183 fueron para venta y solo 108 para alquiler. En Larrea, de 104 viviendas, 78 se destinaron a propiedad y 26 a alquiler asequible. Es incomprensible que, con 81 de cada 100 solicitantes pidiendo alquiler, se siga destinando entre el 60% y el 75% de la vivienda protegida a la compra. Eso no es escuchar a la ciudadanía”.
La portavoz de EH Bildu en Barakaldo ha apuntado que “La venta de suelo público ha continuado incluso en plena emergencia. En 2024, con los alquileres en máximos, Bilbao Ría 2000 vendió una parcela en Galindo-Este, por 17,96 millones de euros a una promotora privada para 137 viviendas libres. Se volvió a priorizar el ingreso inmediato sobre la reserva de suelo estratégico para alquiler protegido. En El Calero y en Sefanitro, el Ayuntamiento ha actuado a remolque de los promotores”.
“A eso se le suma la demora constante que presenta el Ayuntamiento en esta materia. Ejemplo de ello tenemos que se tardara año y medio en solamente tramitar la declaración de zona tensionada. Esa declaración ha sido el avance más atrevido de la legislatura, impulsado por colectivos sociales y por la oposición. Pero no ha ido acompañada de una política igual de atrevida. Lo único reseñable ha sido la contratación de un Plan de Vivienda previsto para 2027, cuando acaba la legislatura y cuando la declaración está a punto de caducar. Declarar y no regular no sirve para nada. En una emergencia no basta con anunciar planes: hay que actuar”.
En opinión de Solar “Estamos donde estamos porque durante cuatro décadas la vivienda se trató como mercancía y no como derecho; porque el suelo público se vio como un activo para financiar obras y no como base de un patrimonio colectivo; y porque la iniciativa estratégica se ha delegado en los promotores privados. Barakaldo necesita un cambio de paradigma. No basta con construir y vender más. Hay que decidir qué se construye, quién conserva la propiedad, a qué precio se adjudica y cuánto tiempo permanece protegida”.
En consecuencia, “La vivienda debe tratarse como la sanidad, la educación o el transporte: una infraestructura pública esencial. Proponemos que el suelo público no vuelva a venderse y que el patrimonio público se blinde con calificación protegida permanente. La prioridad ha de ser el alquiler protegido, la movilización de vivienda vacía y la rehabilitación integral de los barrios sin expulsar a sus vecinos y vecinas”.
La portavoz de la formación soberanista y de izquierdas ha valorado que “La situación que padece Barakaldo es la consecuencia de la gobernanza histórica del PNV y PSE, sí. Pero eso no quiere decir que no se pueda revertir. Se pueden tomar otras decisiones. Se puede proteger el suelo público. Se puede construir alquiler protegido a gran escala. Se puede intervenir el mercado para frenar los abusos. Se puede auditar a los grandes tenedores y sancionar a quien mantenga pisos deshabitados sin causa. Y se pueden rehabilitar nuestros barrios sin expulsar a sus vecinas y vecinos”.
Para concluir, María Solar ha anunciado que “Ante este panorama político, asumimos el compromiso de liderar y compartir este cambio de paradigma. Proponemos abrir un proceso de conversaciones y negociaciones que pongan la vivienda en el centro. Consensuando medidas a corto, medio y largo plazo que reviertan esta situación. En ese sentido, queremos anunciar una ronda de contactos con las fuerzas políticas municipales donde compartiremos este diagnóstico e intentaremos acordar de líneas de trabajo comunes”.