Han terminado las fiestas de Ansoáin y una vez más nos han enseñado lo que es hacer pueblo: participar, disfrutar, cuidar y trabajar en común. Hemos vivido estas fiestas con alegría, respeto y convivencia. Gracias a la aportación de toda la ciudadanía, el ambiente ha sido muy bueno y las fiestas se han celebrado sin incidentes reseñables. Por eso, muchas gracias, Ansoain.
Queremos dar las gracias a la juventud, que son los que más viven las calles de nuestro pueblo durante las fiestas. Este año, además, han demostrado que la fiesta y el respeto pueden ir de la mano: dejando el entorno lo más limpio posible, respetando el descanso de los vecinos y vecinas y siguiendo la música fuera del pueblo, en el polígono industrial. Los voluntarios y voluntarias de las txoznas tampoco han descansado y han ambientado estos días llenas de ánimo.
Ansoáin no se entiende sin jóvenes, ni tampoco sin nuestros mayores. Sus comidas, bailes, jotas y costumbres que han mantenido a lo largo de los años son el eje de nuestras fiestas. Son la memoria y el carácter de un pueblo que se transmite de generación en generación. Y ahí están también los vecinos y las vecinas que se dedican al trabajo comunal para mantener viva la esencia de este pueblo, entre otras cosas, preparando paellas, organizando música y promoviendo la vida del pueblo.
También hemos visto a las nuevas generaciones cobrar protagonismo: niños y niñas que corren detrás de gigantes y kilikis, que esperan el toro de fuego, que llenan las calles de ilusión. Gracias también a las comparsas y gaiteros. Ellos son nuestro futuro y la razón principal por la que este pueblo avanza. A ellos también queremos transmitirles lo que es ser de Ansoáin: cuidar el pueblo, participar, respetarnos y trabajar en auzolan.
Por todo ello, gracias a todos los vecinos y vecinas, asociaciones, cuadrillas, jóvenes, mayores, pequeños y trabajadores y trabajadoras del Ayuntamiento que habéis hecho posible estas fiestas. Las fiestas y el pueblo lo hacemos los vecinos y la vecinas, juntos.
Para terminar, podemos decir con orgullo que hemos vivido unas fiestas sin violencia contra las mujeres, sin agresiones sexistas y basadas en el respeto. Queremos unas fiestas seguras e inclusivas y seguiremos dando pasos en ese sentido.
Como dijeron las maizterrak en el pregón:
El pueblo que baila nunca morirá.
Y Ansoáin, un año más, ha seguido bailando.
Muchas gracias, Antsoain.
¡Viva Ansoáin y viva nuestras fiestas!