Igor Lopez de Munain
Parlamentario
También en el parlamento hay quien ensalza este modelo que esconde la miseria.
Nosotras seguimos convencidas de que ha de crearse un pensamiento combativo que enraíce con las luchas de nuestros mayores, con su dignidad, con su orgullo.

No se puede ser demasiado positivo. Tras los debates en esta cámara me he quedado con una sensación de impotencia. Sabíamos que era imposible que los otros grupos políticos se sumaran a la crítica que nosotras hacíamos de este sistema criminal, ya que son parte del mismo y cómplices de su estrategia. Y eso ha quedado evidenciado con hechos. Por ello, la necesidad de conseguir mayorías sociales se presenta como indispensable dentro y fuera de estas paredes.
Intentar que alguien se sume a la lectura del contexto social y político que EH Bildu hace en el Parlamento de Gasteiz ha sido una tarea imposible. Y es que me ha tocado debatir sobre cuestiones tangibles, pero que esconden en el fondo una gran carga ideológica.

Por ejemplo, la sensación de impotencia se reprodujo cuando pedimos que se juzgase por crímenes de lesa humanidad al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, por ser los causantes de desigualdades, hambrunas, pobreza extrema, guerras civiles, golpes de estado, etc. No buscábamos una adhesión unánime y sin fisuras, sino una pequeña crítica y una declaración contra este sistema criminal. El resultado fue el contrario: ridiculizaron nuestra postura y aplaudieron a ambas instituciones. Desalentador, no me dirán que no...

Esta es la gran crisis a la que nos enfrentamos como país y como clase. Obreros y obreras, hijos e hijas de obreros y de obreras en su mayoría, defendiendo al verdugo. Pidiendo a ese verdugo que en sus recetas sea benevolente con la víctima, pero que continúe en su macabra política de empobrecimiento y esclavización de las clases populares.

Los cuatro años de debate han sido eso, un golpe constante contra esa realidad que personifican los partidos que defienden a ultranza el sistema, sin ni siquiera mostrar ni un ápice de autocrítica.

Durante los cuatro años, intentar que alguien se suma a nuestra lectura del contexto ha sido una tarea imposible

También en el parlamento hay quien ensalza este modelo que esconde la miseria, hablando de supuestos brotes verdes y de crecimiento del PIB. Ante ello, estábamos y estamos convencidas de que ha de crearse un pensamiento combativo que enraíce con las luchas de nuestros mayores, con su dignidad, con su orgullo. Estamos convencidas de que se debe señalar con el dedo a los responsables de de nuestro sometimiento como pueblo y clase. No aspiramos solo a sacar de las instituciones a sus voceros; sino que aspiramos a través de la creación de poder popular, de bases organizadas, a conseguir mayorías políticas consolidadas que irrumpan y tomen el poder para dárselo al pueblo.

Seguimos aspirando, a través de la creación de poder popular, a conseguir mayorías políticas consolidadas que irrumpan y tomen el poder para dárselo al pueblo

Este es el principio y fin de lo que ha sido nuestra labor aquí y continuará siéndolo, aunque les resulte incomodo.

Igor Lopez de Munain, parlamentario