En el pleno de Estrasburgo de enero, saludaba desde nuestro escaño la resolución conjunta de apoyo al proceso de paz en Colombia y, en los últimos segundos de mi intervención, animaba al Estado español a implicarse en Euskal Herria en idéntico sentido. Como cabía esperar, un portavoz del PP brincaba con una tarjeta azul en mano (es lo que utilizamos si queremos formular una pregunta al orador de turno), e iniciaba su diatriba con un sonoro "qué desfachatez...". Pueden imaginar el resto. Respondí con un "Es sentido común...". Se tiene o no se tiene. Y cualquiera que se haya asomado a las relaciones internacionales y a procesos de resolución de conflictos lo sabe. Lo saben, por ejemplo, las siete diputadas y diputados europeos (cuatro de GUE/NGL, dos de Verdes/ALE y uno de ECR) que viajarán a mediados de febrero a Euskal Herria para evaluar las consecuencias de la política penitenciaria de los estados español y francés en los derechos humanos de los presos y presas políticas vascas y de sus familiares.

Una vez más, la comunidad internacional demuestra su implicación en la defensa de derechos fundamentales en Euskal Herria. Ya nos gustaría que Madrid y París demostrasen la misma altura de miras que esta delegación parlamentaria, y que aprovechasen el impulso europeo para incluir en su agenda la resolución del conflicto.

Es especialmente relevante que se trate de una delegación transversal, con tres grupos parlamentarios, y es absolutamente pertinente y necesaria porque, tal y como ellas mismas anunciaron en rueda de prensa la pasada semana, se centrarán específicamente en al menos tres puntos en los que la normativa europea ha dicho ya mucho y puede decir aún más para presionar a los estados español y francés: dispersión, situación de presos gravemente enfermos y reconocimiento de sentencias entre estados miembros en procedimientos penales.

El compromiso que estas siete personas han demostrado y demuestran cada día en la defensa de los derechos humanos, dentro y fuera de la Unión Europea, es el mejor aval de esta delegación.

 

Artículo de opinión de Josu Juaristi:

La Unión Europea ha metido la pata innumerables veces, pero pocas veces de forma tan hipócrita y peligrosa.

El acuerdo con Turquía, que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión ratificarán previsiblemente en la cumbre de marzo (17-18), está absolutamente alejado de la realidad y del sentido común, y es extremadamente peligroso no solo para Europa, sino también para el pueblo kurdo y toda la región de Oriente Medio.

Ordinary people doing extraordinary things. Familias enteras sin nada y con todo, en una aventura que les puede costar la vida. Imagínense la desesperanza, la desesperación en los días, semanas, meses y años previos a una decisión seguramente única en la vida. En los dos kilómetros escasos que separan el punto de tránsito de Tabanovtse, en Macedonia, del checkpoint de Miratovac, en la enésima tierra de nadie de la ruta de los Balcanes occidentales, y en los otros dos kilómetros hasta el campo de recepción de Presevo, hemos conocido personas increíbles.

Como Ahmad y Adar, uno sirio, el otro kurdo, que coincidieron en Turquía y pasaron a las islas griegas en una minúscula zodiac y que más que caminar corren porque temen que Europa cierre sus fronteras en breve.

Como Anica, una joven serbia que lleva un par de meses entre Miratovac y Presevo, mitad empleada del Danish Redugee Council mitad voluntaria, y que tras su primer día de "trabajo" lloró durante media hora seguida, a escondidas, porque los refugiados no necesitan tu llanto, sino tu ayuda y una sonrisa.

Como Samir y Lina (21 y 20 años respectivamente), que se casaron hace un mes y celebraron su "boda de miel" en el maltrecho bote que les llevó a Lesbos. Estando ya casados, tienen la esperanza de que no serán separados en el viaje a Alemania.

Cómo las decenas y decenas de voluntarios húngaros presentes en la ruta de los refugiados, gente excepcional que día a día demuestra que Viktor Orban no es Hungría. 

Como esa alegre niña de apenas cuatro años que llegó saltarina a Presevo y que enseguida aprendió nuestros nombres, ante la mirada orgullosa y digna de su madre.

Como ese hombre que viaja con ocho niños, o como Samer, el único sirio que habla inglés de todo su grupo y que esta mañana recibió una llamada de su primo desde Lyon, quien le advertía de que tuvieran mucho cuidado, porque temía que los atentados de París provocaran ataques racistas contra los refugiados. 

Seres humanos, como tú y como yo, gente ordinaria llevando a cabo acciones extraordinarias ante situaciones desesperadas, personas dignas y valientes, personas, al fin, extraordinarias. 

Primer día de la delegación de GUE/NGL en la que se conoce ya como la "ruta de los Balcanes Occidentales". Estamos en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM por sus siglas en inglés). Lo que hoy hemos visto en la tierra de nadie ocupada por media docena de grandes carpas en el lado griego de la frontera macedonia (Idomeni) y en el campo de Gevgelija, ya en Macedonia, a un kilómetro a pie de Idomeni, es la llegada escalonada pero constante de autobuses llenos de refugiados sirios, afganos, iraquíes o eritreos.

Durante el día y durante la noche. Llegan sin cesar, y pasan el paso fronterizo de Idomeni, junto a la línea de tren, en grupos de cincuenta o sesenta, tras permanecer unas cuantas horas en el lado griego. A este punto llegan procedentes de las islas griegas, tras un horrible periplo de entre dos o cuatro semanas la mayoría de sus lugares de origen (dependiendo de cuánto dinero tengan para pagar los distintos medios de transporte que necesitan para cruzar tierras y mares). De Lesbos u otras islas pasan en ferry al continente tras ser registrados y luego son transportados en autobús hasta este punto. Cuando pasan la maltrecha frontera en Idomeni (previo permiso del Ejército macedonio), cruzando sobre las vías del tren y andando el kilómetro escaso que les separa del campamento macedonio de Gevgelija, deben pasar por un trámite obligatorio, pagar los 25 euros que les costará subir al tren que les llevará hasta el próximo punto de tránsito, en la frontera con Serbia. 25 euros. Hemos visto familias llorando por no poder pagar los billetes (no se preocupen, han podido seguir viaje, al menos en este punto). Para un autóctono, el mismo trayecto cuesta 6 euros...

Hoy es 13 de noviembre. Afortunadamente para estas miles de personas (unas 10.000 al día en las últimas semanas), el invierno aún no ha llegado, aunque por la noche hace ya mucho frío, especialmente para las personas mayores y los bebés y niños y niñas pequeñas, que son mayoría. Pero para dentro de una semana anuncian ya temperaturas cercanas a 0 grados centígrados y lluvia, o nieve, en Presevo, Serbia, por dónde pasarán todas estas personas que llegan por esta ruta. ¿Qué pasará entonces?

Porque, pese a la buena voluntad de las ONGs internacionales y locales que trabajan en estos puntos fronterizos, en los campamentos hay una solidaridad increíble pero falta de todo: comida, ropa de abrigo, calzado adecuado... No menciono a propósito "y un buen lugar para dormir", porque estas personas apenas descansan unas horas, tumbadas en mantas sobre el suelo dentro o fuera de las tiendas, para continuar viaje y tratar de llegar cuanto antes a Alemania o a Suecia, su último deseo (y, esperemos, su destino final). Y todos tienen prisa, los refugiados por llegar al centro o norte de la UE y las autoridades locales por verlos partir. Hoy hemos hablado con muchas familias: sirias y afganas sobre todo,y las historias que cuentan son terribles. ¿Probamos a ponernos en su lugar? ¿Se lo imaginan? Creo que todos y todas deberíamos hacerlo.

Mañana subiremos a Presevo.

 

 

Los diputados europeos de EH Bildu - Los Pueblos Deciden, Esquerra Republicana de Catalunya, Nova Esquerra Catalana y Alternativa galega de esquerda en Europa hemos elaborado un pronunciamiento conjunto con motivo del discurso que Felipe de Borbón pronunciará este mediodía ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo: Ante la intervención de Felipe de Borbón en el pleno del PE Con motivo del discurso que, a invitación del presidente Martin Schulz, pronunciará este miércoles ante el pleno del Parlamento Europeo Felipe de Borbón, los abajo firmantes queremos manifestar lo siguiente: - Rechazamos la presencia ante la Cámara Europea de un jefe de Estado que no ha sido elegido democráticamente y que representa y simboliza, entre otras cuestiones, un modelo con graves carencias democráticas que no resuelve adecuadamente las expectativas de los pueblos y de la ciudadanía. - Las Naciones que conforman la realidad plurinacional del Estado Español tienen derecho a determinar su futuro, sin límites ni amenazas externas, si así lo decide de forma libre, pacífica y democrática su ciudadanía. - En un contexto europeo marcado por el reciente referéndum escocés y las elecciones del 27 de setiembre en Catalunya, instamos a las instituciones europeas e internacionales en general, y al Estado español en particular, a respetar las decisiones que a futuro emprendan y adopten los legítimos representantes de estas y otras naciones, como la vasca o la galega. - El reconocimiento de los derechos de los Pueblos y Naciones y el respeto a la voluntad democrática deben ser las bases de un marco de relaciones más justas y solidarias en Europa, que deje atrás modelos de imposición y hurto a la soberanía. - Justicia y solidaridad son precisamente dos términos cada vez más extraños en una Unión Europea donde el Estado español, después de treinta años de adhesión, poco o nada tiene que celebrar, sumido como está en una deriva de recortes y austeridad que han provocado una fractura social sin precedentes, con un déficit democrático evidente, sectores productivos en crisis, deslocalización de la producción, cierre de empresas, privatización de servicios, pérdida de puestos de trabajo y, retroceso en derechos humanos como vivienda, salud o educación y también en los derechos de las mujeres y, por último, una respuesta a los migrantes y refugiados que buscan una vida mejor en nuestro continente en términos de seguridad y no de acogida y respeto a los derechos humanos. Lidia Senra, Alternativa galega de esquerda en Europa Josep-Maria Terricabras, Esquerra Republicana de Catalunya Ernest Maragall, Nova Esquerra Catalana Josu Juaristi, EH Bildu – Los Pueblos Deciden