La Unión Europea, por supuesto, puede alegar que es el segundo donante internacional de Jordania (tras EEUU) y que eso permite a este país acoger a los millones de refugiados que viven, o malviven hoy en sus ciudades y campamentos. Pero esto parece tener mucho más que ver con la voluntad política de externalizar sus fronteras y mantener alejado el "problema" que con un auténtico y desinteresado ejercicio de solidaridad y acción humanitaria que, en todo caso, es manifiestamente insuficiente.

Escribo estas líneas en el avión que me lleva, junto a Martina Anderson (Sinn Fein) y Cornelia Ernst (Die Linke), a Londres, desde donde volveremos a Bruselas. Escribo estas líneas tras un viaje rápido pero necesario a Jordania, donde hemos acudido como delegación de GUE/NGL para comprobar in situ el desafío que supone para este país extremadamente pobre en recursos acoger a casi millón y medio de personas procedentes de Siria en un periodo de tiempo realmente corto para la capacidad de absorción jordana.

Me gustaría poner el foco en tres momentos de este viaje:

- Campo de refugiados de Zaatari. En cuanto avistamos desde la carretera el skyline del campamento rodeado de un muro con alambradas, vimos los helicópteros militares, tres, volando en fila en dirección a la frontera siria, situada apenas a una decena de kilómetros de Zaatari. Alguien podría pensar que el paso fronterizo para recibir a las personas que huyen de la guerra en Siria estaría lógicamente situado justamente ahí, a esa escasa decena de kilómetros, para poder recibirlas así de forma rápida y adecuada tras un peligroso viaje cruzando territorios bajo control de alguno de los doscientos grupos armados identificados en Siria (incluido, por supuesto, el ISIS, que controla territorio no lejos de la frontera este de Jordania). Sería una presunción lógica y, sin embargo, totalmente errónea: el paso fronterizo abierto (o cerrado, según decidan los servicios militares, policiales y de inteligencia jordanos desplegados en la frontera) en esta área se encuentra a decenas de kilómetros de distancia del campo de Zaatari, seguramente como factor añadido de disuasión para los sirios que busquen refugiarse en Jordania (uno de cada cuatro han salido ya del país). Más aún habida cuenta de que ese paso fronterizo es lo más parecido al infierno que hay en Jordania. Se llama The Berm, o The no man's land (luego les cuento algo más sobre este lugar). 

La rectangular y enorme Zaatari está dividida en doce distritos. Alberga sobre todo sirios (y unos pocos palestinos), casi 80.000, aunque llegó a acoger el doble cuando aún no existía el campamento de Azraq, también en Jordania. Podríamos decir que es una especie de campo de pruebas para futuros campos: se basa en una gestión compartida entre ONU (ACNUR y UNICEF) y autoridades locales (jordanas en este caso). Los representantes de ACNUR y UNICEF con quienes nos reunimos en Zaatari coincidieron con los capitanes de la Policía jordana presentes en valorar de forma positiva la experiencia. Aunque los responsables sobre el terreno de la ACNUR no ocultaron ni disfrazaron los problemas en el transcurso de la visita al campo. Zaatari fue abierto en marzo de 2012 y su población creció rápidamente según iba deteriorándose la situación en la vecina Siria. La gestión del agua (Jordania es uno de los tres países del mundo con menores recursos de agua), la calidad de las tiendas de campaña primero y de las barracas después (calor abrasador de día y frío por la noche: hasta 50 grados en verano, tormentas de nieve a veces en invierno), la gestión de los residuos y de las aguas fecales, la plaga de ratas (aún no solucionada), la seguridad interna de este campo-ciudad (si lo consideramos como ciudad, la cuarta en población del país), la atención educativa (más de la mitad son niños y nacen entre 5 y 10 cada día en este campo) y médica (mujeres violadas en Siria, discapacitados...) y otros elementos básicos suponen un desafío de primera magnitud.

Zaatari es muy grande, desértica (eludimos por los pelos una tormenta de arena que hizo la vida imposible durante días a los habitantes del campo), de un único color (hay estudios sobre las consecuencias de vivir aquí, sin el color verde de las plantas y árboles), solo matizado por las tiendas (sí, tiendas que las propias comunidades de refugiados gestionan y que han creado una suerte de economía privada dentro del campo en una "calle" que llaman Campos Elíseos) y, sobre todo, por las sonrisas de los niños y niñas (no todas, una niña y su vestido rojo salieron disparadas al verme vagando entre las tiendas del distrito 12)j. 

- No hope, no future. Zaatari transmite, por supuesto, una sensación de tristeza y desasosiego. Mejor aquí que en medio de la guerra, claro, pero no deja de ser un campo de refugiados. Por supuesto, los hay peores, mucho peores. Pero esta no es una vida digna. Solo sería soportable si a una breve estancia aquí le acompañara una perspectiva clara de futuro. Y eso no existe, por tres factores:

- Desde hace aproximadamente seis meses, han perdido la esperanza de un rápido y seguro retorno a su hogar, Siria. No se dejen engañar, estas personas desean, por encima de todo volver a casa, a sus raíces, a su país; no saltan a Europa por placer o conspiración organizada, aunque el hecho de que Turquía haya abierto la puerta de golpe a la salida de tantos refugiados no puede ser, desde luego, casualidad, y busca presionar en muchos frentes a Alemania. Si algunas de estas personas (miles o decenas de miles, qué más da, sigue siendo un número ridículo para Europa) intentan llegar a Europa pasando al menos por cuatro infiernos (desierto, Turquía, Mediterráneo y centros de recepción/detención en Europa), es porque están simple y definitivamente desesperadas.

- Tras dos o tres años en Jordania, el porvenir se les escapa de las manos: ven que sus hijos e hijas no tienen ninguna perspectiva de futuro, y esta es, evidentemente, su mayor preocupación, y buscan romper con la copia de mecanismos negativos que atasca el futuro de generaciones enteras. Y, permítanme añadir algo que debería ser obvio y humano pero que, lamentablemente, no parece serlo para demasiadas personas, políticos o no: tienen todo el derecho del mundo a tener un buen futuro, para ellos y para sus hijos e hijas (pónganse en su lugar, inténtenlo por un minuto, y percibirán el desasosiego, el miedo, el dolor), en Siria, Jordania o en Europa. ¿Quién es nadie para arrebatarles o negarles ese derecho? ¿Qué haría usted en su lugar?

- El acceso al mercado laboral está restringido a algunos sectores y trabajos. Y esto condiciona a su vez el proyecto de vida de familias enteras y, sobre todo, de las generaciones más jóvenes (y la mayoría son realmente jóvenes: la media de edad de los refugiados sirios es de 17 años).

Déjenme hablarles de Nour y Odai: sus padres y sus dos hermanos son palestinos y doblemente refugiados, sin patria por enésima vez, stateless and hopeless. Escaparon de Siria, viven en Amman (3,6 millones, ruidosa y contaminada) y no tienen los papeles "adecuados".  ¿Por qué, si escaparon por los mismos motivos que sus hasta hace poco conciudadanos sirios, no tienen sus mismos derechos, la misma consideración de refugiado? Misterio. Son los PRS, palestinos refugiados de Siria, oficialmente unos 15.000 (un dato: entre el 60% y el 70% de la población jordana es de origen palestino). Su padre era, es, miembro de la OLP, y eso hizo saltar desde el principio la luz roja en cualquier oficina oficial.

Nour tiene 17 años y una sonrisa preciosa, parecida a la de su hermano. Odai tiene 14 años, es tímido y, según nos cuenta la gente de ACNUR que sigue su caso, un excelente jugador de fútbol.

A Nour le encantaría ser periodista de televisión. Sin embargo, al no tener los papeles convenientemente consultados como exige el Gobierno de Amman (la "alerta" que salta cada vez que su padre intenta "legalizar" su situación afecta a toda la familia), no ha podido presentarse a los exámenes finales y, por lo tanto, no puede obtener el graduado que le permitiría proseguir sus estudios como desea. Le pregunté cómo reaccionaron sus amigas del colegio cuando supieron que no podría presentarse a las pruebas finales: "Simplemente les pareció normal ´porque era siria´". Y en ese momento su sonrisa se desvaneció.

Odai fue seleccionado para jugar en uno de los mejores equipos de fútbol de la ciudad... hasta que le preguntaron por sus papeles, y ahí se acabó el posible "fichaje". Su sueño es ser jugador de fútbol, así que imagínense su decepción.

A su padre, Ahmed, y a su madre, Kholoud, se les humedecían los ojos escuchando las historias de boca de sus hijos. El propio Ahmed lo tiene realmente complicado, porque sin identificación nacional, los palestinos refugiados de Siria están abocados a trabajar en condiciones precarias y, además, no pueden acudir a las autoridades en caso de abuso o explotación.

La situación de los refugiados palestinos de Siria es ciertamente preocupante, por su condición de apátridas y la denegación de acceso a los servicios públicos y a la asistencia, con la excepción de la UNRWA. Se han dado ya 117 casos de deportación de estos PRS.

- The no man's land, the Berm.Aunque se lo pedí expresamente y en persona al ministro de Planificación y Cooperación Internacional jordano, Imad Najib Fakhoury (quien, como buen político fogueado en las mejores universidades estadounidenses, esquivó la cuestión con una sonrisa en los labios y ojos de pocos amigos), no hemos podido verlo y, a pesar de ello, es lo que más me ha marcado de este viaje. Imagínense lo que he escuchado. Se conoce como The Berm, un punto alejado, perdido, en la frontera este, en medio, básicamente, de la nada más ardiente que uno pueda imaginar. Es el único paso abierto con Siria en demasiados kilómetros de puro y duro desierto. Hoy llegan cada día unas cuarenta personas de media, tras atravesar zonas controladas, por ejemplo, por el Estado Islámico. Son recibidas por policías, militares y servicios varios de inteligencia, que controlan, identifican y chequean para que no entre en Jordania ningún "terrorista" (el recuerdo de los ataques con bomba en tres hoteles hace diez años sigue vivo en Amman). A esto se suma el temor a la expansión del ISIS en la región). Sin embargo, una fuente de ECHO (la agencia europea de Ayuda Humanitaria), curtida sobre el terreno tanto aquí como en la frontera entre Afganistán y Pakistán, nos contó que la mayoría de las personas que llegan allí son mujeres y niños, obligadas a permanecer días e incluso semanas en las pocas tiendas de campaña permitidas, que no son suficientes para todas las personas ni permiten combatir el calor y el frío del desierto. Aferrándome a este dato, interrumpí al ministro con la mayor educación posible en aquel momento: "Entiendo su preocupación por la seguridad pero, ¿no sería posible realizar esos mismos controles de seguridad en un lugar más adecuado?", pregunté. "Mujeres y niños fueron utilizados en los ataques con bomba de 2005", fue su respuesta. Seguir apretando habría resultado grosero, incluso para un diputado europeo y, a la vista estaba, ineficaz. "Pero transmitiré al ministro de Interior su preocupación", cerró, rebajando la tensión, el alumno aventajado de la Escuela de Dirección de la Northwestern University de Illinois.

La familia siria con la que primero hablamos y lloramos en Zaatari (abuela y dos hijas, la mayor madre a su vez de dos hijas y un hijo, este con un cáncer diagnosticado poco antes de la partida), llegó a The Berm hace seis meses tras caminar durante horas hasta la frontera jordana. Permanecieron tres días allí y recibieron comida y agua y asistencia médica de urgencia. Tuvieron suerte, pero el oficial de ECHO ya nos había advertido, con dolor e indignación, que la gente, mujeres y niños sobre todo, estaban muriendo allí, en un infierno de arena en condiciones deplorables e inaceptables y sin la suficiente asistencia. "La gente está muriendo allí, ministro", amagué. "Algunas personas, desgraciadamente". "¿Podemos ir?", en un último intento. "Motivos de seguridad", y se acabó. Hubo un momento, creo que con motivo, en que acerté a reflexionar del siguiente modo: "El ministro seguramente estará pensando que por qué narices tiene él que aguantar a un europeo que viene aquí a pedir explicaciones cuando sus gobiernos no hacen nada por estos refugiados y Jordania ha acogido ya a millón y medio". Touché. Si uno viene aquí, se hace aún más indignante ese engaño masivo al que nos están sometiendo la mayoría de estados miembros de la Unión Europea, cuando entran aparentemente en "modo pánico" ante la llegada de unas pocas decenas de miles de personas alegando que Europa no puede recibir a tantas. Recuerden: la pobre Jordania, 9,6 millones de personas - 1,5 millones de refugiados solo en este último éxodo (más del 20% de su población); la rica Unión Europea, 500 millones de personas - incapaz de decidir un sistema de reasentamiento para 160.000 personas que sea vinculante para todos los estados miembros. Qué vergüenza.

Si uno habla con Laila, del distrito 12, y contempla a su hijo, enfermo de cáncer, se pregunta cómo es posible que estas y otras muchas familias absolutamente necesitadas y vulnerables no estén ya en cualquier lugar de Europa con vivienda y atención dignas, con escuela y opción de trabajo.  Vale, no queremos asustar a los gobiernos y a la derecha europea, algo que sucede cuando en el pleno del Parlamento Europeo pedimos a los estados miembros que abran las puertas y exigimos a la Comisión Europea que haga algo de una vez por todas contra los muros en Hungría y el Estado español, como, por ejemplo, poner ya sobre la mesa el artículo 7 del tratado de la Unión Europea, criando polvo en un cajón en algún lugar tan inalcanzable al menos como el archivo vaticano, desde que fue utilizado parcial y tímidamente contra Austria cuando el ultraderechista Jôrg Haider entró en el Gobierno en coalición con el PP austriaco. Pero déjenme marcar una primera línea roja: no acoger a las refugiadas y refugiados más vulnerables de forma directa e inmediata es un auténtico crimen. Es hora de decir "basta" a los gobiernos europeos y exigirles que, en lugar de levantar muros y criminalizar a las personas migrantes y refugiados, abran canales seguros y legales para reasentar a los refugiados en Europa y, de paso, dejen de ocultarse tras la UE. La hipocresía de los estados y de la Unión Europea es insoportable, y estas personas no pueden esperar más. Jordania y Líbano, los países que más refugiados de toda la zona están absorbiendo, están muy próximos al punto de quiebra y la situación está a punto de desbordarse porque las familias refugiadas, en muchos casos mujeres con hijos e hijas, están desesperadas porque no ven ninguna perspectiva de futuro en Jordania, por ejemplo, y nula esperanza para una vuelta segura a Siria.

Los estados miembros de la Unión deben apoyar con más fondos el desarrollo de oportunidades de subsistencia a los refugiados sirios en Jordania y deben proporcionarles acceso legal y seguro a Europa.

Los refugiados sirios en Jordania se enfrentan actualmente a una creciente escasez de alimentos, ligada también a la disminución de la ayuda humanitaria y, sobre todo, a la ausencia de oportunidades dignas y estables de subsistencia. Ha habido un aumento del número de niños que trabajan o mendigan en la calle; la tasa de abandono escolar aumenta y lo mismo ocurre con el número de niñas que son comprometidas en matrimonio siendo demasiado jóvenes, en algunos casos para pagar el "billete" del viaje a Europa; la deuda de los hogares sube y algunas familias comienzan a vivir juntas para asumir el coste de la renta.   La falta de acceso al empleo y los procedimientos administrativos (eufemismo de obstáculo) adicionales hacen que la situación de las sirias y sirios refugiados en Jordania sea cada vez más complicada. Son, sobre todo, mujeres y niños, y son cada vez más pobres.

Los estados miembros de la UE sabían perfectamente lo que estaba pasando en Siria y lo que iba a ocurrir y, a pesar de eso, no se prepararon ni desarrollaron planes para abordar la situación. Ahora es tarde, por supuesto y, básicamente, y en general, una vergüenza.  

 

Algunos datos:

- Hoy hay 1,4 millones de sirios en Jordania, de ellos 630.000 oficialmente registrados como refugiados.

- La población total de Jordania es de 6,5 millones (el 60-70% de ellos palestinos).

- El 15% vive en campos de refugiados (80.000 en Zaatari y 20.000 en Azraq).

- En Zatari hay más mujeres (50,3%) que hombres. El 57% de la población del campo son niñas y niños.

- El Gobierno jordano garantiza solo 4.000 permisos de trabajo a los refugiados sirios (entre 85.000 y 200.000 refugiados sirios estarían trabajando de forma "irregular").

- Quienes no tienen la nacionalidad jordana no están autorizados a entrar en el país. El 52% de los palestinos de Siria tienen la nacionalidad jordana. Algunos consiguen entrar "irregularmente", mientras otros permanecen detenidos en un campo cerca de la frontera.

- Los principales desafíos para los refugiados son: acceso a la educación, salud, servicios sociales y permisos de trabajo.

- Los principales desafíos para el Gobierno jordano son el agua, la energía y el tratamiento de residuos.

- El Gobierno jordano tiene solo el 34% de los fondos que necesita para 2015 para responder a la crisis de refugiados.

- El presupuesto del programa de alimentos de la ONU ha sufrido un recorte del 50%.

- La UE ha provisto 4.000 millones de euros para ayudar en la crisis de refugiados causada por la guerra en Siria y 500 millones para Jordania.

- El número de retornos voluntarios a Siria está aumentando y supera ya al de entradas en Jordania desde Siria: 120 al día desde agosto (antes, entre 60 y 80 al día).

- La frontera con Siria está cerrada desde marzo pasado, excepto el paso de The Berm, donde las autoridades solo dan permiso para cruzar a entre 25 y 40 personas al día. Se estima que hay unas 3.000 personas esperando para cruzar por ese paso, el 70% son mujeres y niños.

 

Reuniones celebradas en los dos días de la visita:

- Andrea Matteo Fontana, embajador de la UE en Amman: "El número de solicitudes de pasaporte jordano en Siria se multiplicó por diez cuando Hungría dejó pasar durante unos días a los refugiados. Desde Jordania pueden ir a Turquía en avión, no necesitan visado, y las compañías turcas han colocado más aviones y vuelos. Pero allí necesitan dinero para pagar el barco a los traficantes".

 

- Matteo Paoltroni, ECHO: "No queremos refugiados en Europa, así que vamos a dar ayuda a Jordania para que los mantenga en su país, lejos de Europa, pero la Unión Europea debe asumir su responsabilidad y empezar a acoger gente. En todo caso, Jordania necesitaría mucha más ayuda para desarrollar el país y acoger debidamente así a los refugiados. Además, debido a la crisis siria, los refugiados palestinos en Jordania reciben menos ayuda ahora".

 

- Laila Tomeh, coordinadora de emergencias de la Organización Internacional para la Migración: "Tras al menos veinte controles de seguridad, transportamos a las personas desde The Berm a los campos, pero algunos, tras semanas sin luz verde para entrar en Jordania, vuelven, desesperadas, a Siria. O mueren".

 

- Roger Davies, director de Operaciones de UNRWA en Jordania: "Siria es una olla a máxima presión y Jordania está totalmente saturada: en total hay 2,2 millones de refugiados registrados en este país".

 

- Sophie Lesselin, coordinadora de Emergencias de UNRWA: "Por ley, los refugiados no pueden practicar la abogacía, ni trabajar como periodistas ni en hoteles de 5 estrellas, y tampoco pueden comprar tierras".

 

- Dr. Khaled Al Wazani, economista: "La conexión entre sirios y jordanos siempre ha sido muy fuerte, con muchos matrimonios mixtos y familias cruzadas. La llegada de tantos refugiados no solo acarrea costes para el Estado jordano, también beneficios".

 

- Paul Stromberg, ACNUR: "En un par de años las familias refugiadas en Jordania sufren un colapso, porque no ven futuro, y empiezan a pensar en sus hijos y el éxodo a Europa es la salida desesperada para muchos. A Jordania ya han llegado pobres, porque, aunque han tratado de vender sus propiedades en Siria, no valen nada por la guerra. Necesitamos aumentar la presión política sobre la UE y EEUU; abrir canales seguros y más ayuda sobre el terreno".

 

- Gavin David White, ACNUR - Zaatari: "Es preciso atender sobre todo a los jóvenes. Se está perdiendo una generación entera. Hasta ahora, la gente pensaba que podría volver a Siria; ahora lo ven imposible, y empiezan a pensar en Europa".

 

- Imad Najib Fakhoury, ministro jordano de Planificación y Cooperación Internacional: "La clave es invertir mucho más en Jordania y en los países vecinos".

 

- Visita al campo de refugiados de Zaatari.

 

- Reunión con familias palestinas refugiadas de Siria.

 

El eurodiputado de EH Bildu, Josu Juaristi, ha mostrado hoy "tristeza e indignación" por la muerte de cientos de personas en el Mediterráneo cuando intentaban huir de la miseria, la persecución y el hambre y trataban de llegar a Europa.

Juaristi ha exigido a los Estados miembros y a las instituciones europeas "un compromiso claro", así como "medidas urgentes para frenar este drama humanitario" tanto en las aguas del Maditerráneo como en los Estados y países de origen.

La semana de Cuba pilló a la UE mirando hacia otro lado, como tantas otras veces. Raúl Castro y Barack Obama, en sendos discursos simultáneos, anunciaban el deshielo entre ambos países. Que es lo mismo que decir que Estados Unidos aceptaba el deshielo, pues el bloqueo era y sigue siendo unilateral. Una medida unilateral, que ha sido causa de muchas privaciones y dificultades para el pueblo de Cuba, pero que el propio Obama reconoce ahora no ha sido capaz de cumplir sus objetivos finales. No ha doblegado la voluntad del pueblo de Cuba, no ha conseguido someterlos a la perversa lógica de relaciones que EEUU han impuesto a otros pueblos del Caribe y América.

El tiempo dirá si este reconocimiento inédito por parte estadounidense, concretado también en el intercambio de rehenes ya conocido, es algo más que el deseo de Obama de pasar a la historia en el sprint final de su doble mandato. Los republicanos, por supuesto, han dejado claro que tratarán de bloquear y torpedear este acercamiento y mantienen en todo lo alto su obsesión por perpetuar el bloqueo total contra la isla.

Texto publicado ayer, sábado 8, en GARA.

Jean-Claude Juncker llevaba exactamente media vida con una idea entre ceja y ceja: presidir la Comisión Europea. Ahora que lo ha conseguido, él mismo se ha convertido en su peor enemigo. Juncker ha tratado de iniciar su andadura con ímpetu, anunciando programas de inversiones y arremetiendo contra David Cameron, pero antes de seguir camino tendrá que enfrentarse ahora, si puede, a sí mismo.

JOSU-JMSANTOSTexto escrito para la Revista de EH Bildu.

El Parlamento Europeo ha recibido esta semana al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Tras su comparecencia, en la que el presidente de la mesa permitió muchas menos preguntas que las solicitadas a pesar de la expectación suscitada por la presencia del mandatario latinoamericano, tuvimos ocasión de compartir brevemente saludo e impresiones con él.

Euskal Herria conoce bien lo que significa que un gobierno no se implique en un proceso de paz, de ahí que saludemos los esfuerzos que todas las partes implicadas en el conflicto están desarrollando en Colombia para avanzar en un proceso de paz entre diferentes.