Ordinary people doing extraordinary things. Familias enteras sin nada y con todo, en una aventura que les puede costar la vida. Imagínense la desesperanza, la desesperación en los días, semanas, meses y años previos a una decisión seguramente única en la vida. En los dos kilómetros escasos que separan el punto de tránsito de Tabanovtse, en Macedonia, del checkpoint de Miratovac, en la enésima tierra de nadie de la ruta de los Balcanes occidentales, y en los otros dos kilómetros hasta el campo de recepción de Presevo, hemos conocido personas increíbles.

Como Ahmad y Adar, uno sirio, el otro kurdo, que coincidieron en Turquía y pasaron a las islas griegas en una minúscula zodiac y que más que caminar corren porque temen que Europa cierre sus fronteras en breve.

Como Anica, una joven serbia que lleva un par de meses entre Miratovac y Presevo, mitad empleada del Danish Redugee Council mitad voluntaria, y que tras su primer día de "trabajo" lloró durante media hora seguida, a escondidas, porque los refugiados no necesitan tu llanto, sino tu ayuda y una sonrisa.

Como Samir y Lina (21 y 20 años respectivamente), que se casaron hace un mes y celebraron su "boda de miel" en el maltrecho bote que les llevó a Lesbos. Estando ya casados, tienen la esperanza de que no serán separados en el viaje a Alemania.

Cómo las decenas y decenas de voluntarios húngaros presentes en la ruta de los refugiados, gente excepcional que día a día demuestra que Viktor Orban no es Hungría. 

Como esa alegre niña de apenas cuatro años que llegó saltarina a Presevo y que enseguida aprendió nuestros nombres, ante la mirada orgullosa y digna de su madre.

Como ese hombre que viaja con ocho niños, o como Samer, el único sirio que habla inglés de todo su grupo y que esta mañana recibió una llamada de su primo desde Lyon, quien le advertía de que tuvieran mucho cuidado, porque temía que los atentados de París provocaran ataques racistas contra los refugiados. 

Seres humanos, como tú y como yo, gente ordinaria llevando a cabo acciones extraordinarias ante situaciones desesperadas, personas dignas y valientes, personas, al fin, extraordinarias.