Primer día de la delegación de GUE/NGL en la que se conoce ya como la "ruta de los Balcanes Occidentales". Estamos en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM por sus siglas en inglés). Lo que hoy hemos visto en la tierra de nadie ocupada por media docena de grandes carpas en el lado griego de la frontera macedonia (Idomeni) y en el campo de Gevgelija, ya en Macedonia, a un kilómetro a pie de Idomeni, es la llegada escalonada pero constante de autobuses llenos de refugiados sirios, afganos, iraquíes o eritreos.

Durante el día y durante la noche. Llegan sin cesar, y pasan el paso fronterizo de Idomeni, junto a la línea de tren, en grupos de cincuenta o sesenta, tras permanecer unas cuantas horas en el lado griego. A este punto llegan procedentes de las islas griegas, tras un horrible periplo de entre dos o cuatro semanas la mayoría de sus lugares de origen (dependiendo de cuánto dinero tengan para pagar los distintos medios de transporte que necesitan para cruzar tierras y mares). De Lesbos u otras islas pasan en ferry al continente tras ser registrados y luego son transportados en autobús hasta este punto. Cuando pasan la maltrecha frontera en Idomeni (previo permiso del Ejército macedonio), cruzando sobre las vías del tren y andando el kilómetro escaso que les separa del campamento macedonio de Gevgelija, deben pasar por un trámite obligatorio, pagar los 25 euros que les costará subir al tren que les llevará hasta el próximo punto de tránsito, en la frontera con Serbia. 25 euros. Hemos visto familias llorando por no poder pagar los billetes (no se preocupen, han podido seguir viaje, al menos en este punto). Para un autóctono, el mismo trayecto cuesta 6 euros...

Hoy es 13 de noviembre. Afortunadamente para estas miles de personas (unas 10.000 al día en las últimas semanas), el invierno aún no ha llegado, aunque por la noche hace ya mucho frío, especialmente para las personas mayores y los bebés y niños y niñas pequeñas, que son mayoría. Pero para dentro de una semana anuncian ya temperaturas cercanas a 0 grados centígrados y lluvia, o nieve, en Presevo, Serbia, por dónde pasarán todas estas personas que llegan por esta ruta. ¿Qué pasará entonces?

Porque, pese a la buena voluntad de las ONGs internacionales y locales que trabajan en estos puntos fronterizos, en los campamentos hay una solidaridad increíble pero falta de todo: comida, ropa de abrigo, calzado adecuado... No menciono a propósito "y un buen lugar para dormir", porque estas personas apenas descansan unas horas, tumbadas en mantas sobre el suelo dentro o fuera de las tiendas, para continuar viaje y tratar de llegar cuanto antes a Alemania o a Suecia, su último deseo (y, esperemos, su destino final). Y todos tienen prisa, los refugiados por llegar al centro o norte de la UE y las autoridades locales por verlos partir. Hoy hemos hablado con muchas familias: sirias y afganas sobre todo,y las historias que cuentan son terribles. ¿Probamos a ponernos en su lugar? ¿Se lo imaginan? Creo que todos y todas deberíamos hacerlo.

Mañana subiremos a Presevo.